Depresión Post Parto
28 mayo, 2009
El 15% de la población femenina que ha sido madre ha desarrollado una depresión post parto. La gravedad de esta patología no radica sólo en el sufrimiento de la mujer, sino en la incidencia que tiene para el desarrollo cognitivo y emocional de la guagua.
Si bien este cuadro depresivo tiene prácticamente las mismas características y síntomas que una depresión común, corresponde a un periodo de la vida de la mujer muy particular.
Los cuadros depresivos en general abarcan aproximadamente a un 8% de la población y son hasta tres veces más frecuentes en las mujeres. El que ellas sean más propensas y de depresiones más prolongadas, tiene que ver con los cambios hormonales a los que está sometido su organismo durante todo el ciclo reproductivo, es decir, desde el momento de la pubertad hasta la menopausia.
Así, las bajas de ánimo en las mujeres tienden a aparecer durante el periodo premenstrual, aumentando un poco durante el embarazo y bastante más en el post parto.
¿Qué mujeres desarrollan este tipo de depresión?
Si bien todas las mujeres comparten la posibilidad de desarrollar una depresión post parto, las posibilidades aumentan según ciertas condiciones.
Existe un 20% más de probabilidades en aquellas que han tenido cuadros depresivos previos, un 30% en las que su ánimo decae durante los meses de gestación, ya sea por situaciones emocionales como conflictos de pareja o por situaciones aflictivas en general, y hasta un 50% en las que han sufrido depresión post parto en embarazos anteriores.
Incidencias en la guagua
Desde el punto de vista evolutivo uno de los elementos que más ha contribuido al desarrollo emocional, social y cerebral del ser humano ha sido la posibilidad de establecer un vínculo prolongado e intenso con su madre.
Uno de los problemas más complejos de esta depresión, sobre todo si es prolongada, es el impacto en la relación madre–hijo. El vínculo emocional entre ellos puede resultar profundamente dañado, lo que puede tener consecuencias en el desarrollo neurocognitivo y emocional del pequeño.
¿Cómo identificar el problema?
Los síntomas son básicamente los mismos que una depresión común: decaimiento del ánimo por un tiempo prolongado, tristeza, abatimiento, desgano, apatía, desinterés, ansiedad, irritabilidad e incapacidad para experimentar placer por cosas simples y cotidianas.
En la depresión post parto se suma la sensación de incapacidad o de rechazo para cuidar del hijo, un agudo sentimiento de culpa asociado a esta dificultad, además de insomnio y una profunda angustia con opresión torácica y abdominal, a veces acompañada de gran inquietud.
También pueden presentarse molestias digestivas, dolores musculares, pérdida de atención y memoria e ideas pesimistas o incluso de muerte.
Como en todas las depresiones, hay distintos niveles de intensidad:
Hay situaciones que son suaves y que se denominan disforia: son estados leves que duran pocas semanas, cuya sintomatología son el decaimiento y una cierta tendencia a la tristeza y al llanto. Sin embargo, son percibidos por la mujer como una situación emocional natural luego de la experiencia del parto.
Las situaciones más graves revelan actitudes melancólicas con ideas y actos suicidas. Algo menos frecuente, pero que también puede llegar a ocurrir, es que la mujer sufra una psicosis post parto con alucinaciones y delirios persecutorios, de culpa, de ataque e ideas homicidas respecto a la guagua.
Tratamiento
Cuando la depresión es leve, las prácticas terapéuticas son más bien simples. Resulta útil el desarrollo de actividad física como hacer gimnasia y caminatas, pero al mismo tiempo es importante tener una mayor cantidad de horas de reposo.
Otra forma de combatir el problema es a través de fármacos, pero siempre bajo la supervisión de un especialista. El tratamiento farmacológico en general va acompañado de psicoterapia.


Dejar un comentario
TrackBack URL | RSS feed para los comentarios de esta entrada.