Niños que se chupan el dedo
31 agosto, 2009
Un hábito que con comprensión, tolerancia y prudencia, puede superarlo
exitosamente.
Cuando el bebé o niño se chupa el dedo, es un motivo de preocupación y frustración para los padres, sobre todo porque no saben cómo manejarlo o de qué forma ayudarlo a que no lo haga. Son estas dudas las que hacen que los padres cometan errores y en vez de ayudarlos para que dejen de hacerlo, resulta ser todo lo contrario.
Si tu pequeño ha tomado la manía de chuparse el dedo, debes verlo como la oportunidad para demostrar que con prudencia, mucha tolerancia y comprensión, ese pequeño problemita puede quedar resuelto; la clave es entender cómo proceder oportunamente.
¿Por qué se chupa el dedo?
Algunos niños encuentran en esta acción una fuerte necesidad de gratificación oral. Así, tú puedes darle y ofrecerle toda la atención a tu hijo para que no se chupe el dedo, pero simplemente él resuelve que quiere hacerlo, y si no se le ha sustituido por algún chupete, quizá lo haga por algún tiempo.
¿Cuánto tiempo?
La mayoría de los niños a quienes sin problema se les ha permitido chuparse el dedo, superan esta etapa al pasar el año y medio de edad. Cuando se le intenta quitar al pequeño el dedo de la boca por la fuerza, de una forma prematura e irreflexiva, lo único que puede provocar es que se defienda contra esa frustrante intervención de sus padres, bloqueando cualquier otra intervención que más adelante se le pretenda dar para superar y quitar este hábito.
¿Cuándo es el momento oportuno?
Se debe esperar con tolerancia a que el niño crezca hasta una edad suficiente en que, sin dolor, pueda trasladar el placer de chuparse el dedo a otro más propio de su edad, con un poquito de tu ayuda y utilizando el idioma que el niño ya comprende. Esa edad es entre un año y medio y dos años aproximadamente.
¿Qué argumentos usar para que entienda?
Primero que nada debes usar un leguaje sencillo y de acuerdo a su edad,
puedes comenzar hablando de la higiene dental o de la higiene en general, ofrecerle tu ayuda y tratar de que la acepte; que sienta y que lo vea precisamente como una ayuda y no como una represión o castigo.
Cuando hay una cierta maduración del pequeño de entender la ayuda que se le proporciona, algunas veces se recurre a colocarle en su dedo algún líquido cuyo sabor no le agrade, ¡claro está! que con su previa aprobación, explicándole que se le tendrá que poner ese líquido para ayudarlo, nunca a la fuerza.
Si actúas con oportunidad, tolerancia y respeto, puedes ayudar a tu hijo a conseguir el éxito superando esta etapa y librando ese hábito.
Fuente: www.nosotros2.com


Dejar un comentario
TrackBack URL | RSS feed para los comentarios de esta entrada.