Diabetes: De dulce y agraz

24 junio, 2010

Mejores tratamientos
Pero así como la cantidad de personas que sufren esta enfermedad ha ido creciendo, los tratamientos también han evolucionado en forma exponencial. “Los grandes impactos en la calidad de vida de los diabéticos en los últimos años vienen por los fármacos. Tenemos fármacos con menos efectos adversos y con más protección para el paciente, que le dan una mejor calidad de vida”, explica el especialista. Y a pesar de estas buenas noticias, el panorama puede ser complejo si no hay un cambio radical de hábitos. “Aunque tenemos medicamentos que trabajan en todos los defectos conocidos que produce la diabetes, el resultado es que de aquí al 2030 vamos a tener cada vez más enfermos. Pareciera que la intervención con fármacos no es suficiente para frenar este deterioro en las cifras producto del estilo de vida equivocado. Tenemos cada vez más pacientes que están tomando cada vez más remedios. Hay avances en la farmacología, pero la clave está en cambiar los hábitos como sociedad”, afirma enfático el Dr. Lahsen.

Más niños diabéticos
Y entre los que más están sufriendo este nocivo efecto de la vida moderna están los niños. La preocupación de antes era la desnutrición infantil y los pequeños que sufrían de diabetes tenían la tipo 1, que es una enfermedad inmunológica donde, por causas no aclaradas, el sistema inmune ataca al páncreas y destruye el órgano que fabrica la insulina. Pero hoy la diabetes tipo 2, que siempre había sido considerada una enfermedad propia de personas mayores, se está viendo ya en adolescentes, en niños de 12 ó 14 años que tienen la diabetes del adulto. “El problema es que es una enfermedad silenciosa y que requiere tiempo para presentar las complicaciones crónicas. Es decir, si a un niño de 14 años que le quedan 70 u 80 años de vida le da diabetes, la enfermedad tendrá mucho tiempo para hacer sus “maldades”: daño a la retina, daño a los nervios, a los riñones, vasos sanguíneos. Esa persona va a estar en riesgo alto de infarto, de diálisis, etc.”, pronostica el médico.

¿Se puede llevar una vida normal?
Después del shock inicial al ser diagnosticado con esta enfermedad, lo más importante es que la persona adquiera un estilo de vida saludable, de acuerdo a lo que su equipo médico tratante le indique. “Yo diría que las restricciones son pocas. Lo que uno ofrece a las personas es un plan racional. No se trata que el paciente no coma nada, sino que conozca lo que su cuerpo pueda procesar y lo distribuya varias veces al día. Además, los medicamentos que tenemos ahora nos permiten darle al paciente más flexibilidad”, explica el Dr. Lahsen.

Esto es destacable si se considera que, antiguamente, el único tratamiento era la insulina y otros medicamentos que bajaban el azúcar en forma muy brusca, lo que obligaba al paciente a comer cada 3 ó 4 horas, porque si no lo hacía de esa forma el azúcar bajaba demasiado hasta perder el conocimiento. Una vez diagnosticado entonces -y considerando que la diabetes es una enfermedad crónica, progresiva y silenciosa- empieza un camino de cuidado permanente que busca conseguir para el paciente un vida larga y plena. Para ello es fundamental que se logren las metas médicas planteadas, esto es, la mantención de buenos números en los controles médicos. “No basta con que el doctor le recete los medicamentos. El círculo se cierra cuando el paciente vuelve al control con sus exámenes y el azúcar está normal, el colesterol está normal, el peso está normal y la presión está normal. De esa forma, el paciente va a tener un pronóstico tan bueno como si no tuviera diabetes”, sostiene el especialista.

Agrega que no basta con que la persona se sienta bien, lo ideal es que logre metas de control metabólico, que tenga glicemia normal o lo más normal posible, y hemoglobina glucosilada normal. Este último es un examen que da cuenta de cómo ha estado el azúcar en la sangre en los últimos meses. Es como la caja negra de los aviones, pero de la diabetes en la persona”, grafica Lahsen. Desafortunadamente no son muchos los pacientes que logran en el largo plazo mantenerse con buenos niveles de control. En Estados Unidos se estima que lo hace un 6% de los diabéticos y en Chile un 3%. Es por eso que los especialistas abogan por un cambio en la forma de vivir de los pacientes, que no termine en un “gallito” entre ellos y su doctor porque no quieren hacer dieta o no quieren tomar los fármacos.

Saludos, Mane.

Fuente: http://www.sonriemama.com/

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