PAREJAS QUE HICIERON DEL ROMANCE SU MEJOR NEGOCIO
16 junio, 2010
Empresarios casados
Un hombre y una mujer se conocen, se enamoran, deciden convivir y formar una familia. Es la evolución natural de una pareja, un vínculo fundado en los sentimientos amorosos. Pero cuando los miembros de un matrimonio comparten un negocio, ¿se convierten automáticamente en buenos socios comerciales? La gran ventaja es la confianza en el gobierno y crédito económico. Pero armonizar la vida familiar con el éxito de una empresa no es tarea sencilla aunque las parejas que lo logran obtienen múltiples beneficios en su vida. ¿El primer paso? “Aprender a separar los temas domésticos de los laborales. Es decir, no llevar los problemas del matrimonio a la empresa ni la empresa a la casa”, señala Estela Pereyra Baker, Licenciada en psicología laboral.
Un testimonio
Gabriel Bua y Sandra Segovia son los propietarios de Incofestands, una empresa argentina de instalaciones comerciales y feriales que fundaron en el 2003 y hoy cuenta con veinticinco empleados. Tienen diecisiete años de casados y dos hijos varones de doce y once años. Gabriel tenía un socio con el que hacía doce años trabajaba en la construcción de stands. Cuando esa sociedad se disolvió, el matrimonio tomó la decisión de crecer e instalarse con fuerza en el mercado. “Hay que estar atentos a los problemas y buscar la forma de limitar: hasta acá la casa, la familia y hasta acá el negocio. Lo más importante es organizarse, capacitar al personal para poder delegar y cumplir los roles fuera del trabajo”, reflexiona Sandra.
Separar las emociones
Pereyra aclara que para construir una empresa exitosa la clave es “no perder el foco dentro del mercado y cuál es mi función en la familia”. Una pareja empresaria debe tener en claro que su negocio debe crecer, generar resultados y ser redituable. Esto que parece tan básico es lo que se “oscurece” cuando las emociones juegan en contra y se crea un círculo vicioso en donde el vínculo se deteriora porque el negocio no prospera. En el ámbito del hogar, directamente hay que aprender a no hablar de la empresa y dedicarle la debida atención a los hijos, el tiempo libre y la relación personal. ¿Cómo se logra? La especialista afirma que aprendiendo a separar las emociones. Por ejemplo, discutir todo lo que haga falta, una decisión en el espacio laboral y encarar las cuestiones personales fuera de la oficina.
Son muy buenos consejos para aquellos que se han aventurado en esta experiencia y para aquellos que lo han pensado.
Un abrazo, Mane.
Fuente: http://www.tudiscovery.com/


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