Comer para “educar” los genes

11 agosto, 2010

Los alimentos no funcionan igual para todos. Ese es el punto de partida para el naturópata Peter D’Adamo, quien hace siete años logró transformar en best seller un libro que hablaba sobre alimentación. Ahora, con La Dieta del Genotipo, refina su pensamiento y afirma que los alimentos no funcionan igual para todos y que debieran ingerirse considerando los genes de cada persona.

La dieta para los chilenos

Andrea Chicurel, bioquímica de la Universidad Católica y directora del Centro Nutrición Inteligente, utiliza los descubrimientos del doctor D’Adamo con sus pacientes.

Según ella, una persona puede determinar su GT con bastante certeza si sigue cuidadosamente las instrucciones del libro para medir su cuerpo. “Cualquiera puede incorporar la dieta del genotipo a sus hábitos nutricionales habituales, pero la mayoría no sabe cómo combinar bien los alimentos, tienen dietasmonotemáticas o, simplemente, ven que son demasiados los productos prohibidos e ignoran cómo reemplazarlos con alimentos disponibles en Chile. Lo que hacemos nosotros es aterrizar esta dieta a cada persona y a la realidad chilena”, señala.

El método puede ser seguido por diferentes rangos etáreos. “No hay restricción; puede comenzarse a partir de los 6 meses, o aplicarse en niños y adolescentes, porque es igualmente útil y efectiva; o tal vez más. Esta fórmula incluye los más de 100 nutrientes que necesita el organismo en los distintos alimentos que recomienda. No son dietas de hambre”, cuenta Chicurel.

Los pacientes que llegan al Centro de Nutrición Inteligente lo hacen mayoritariamente por problemas de sobrepeso. En ellos, Andrea Chicurel y su equipo aplican una evaluación casi igual a la que propone D’Adamo y también otras herramientas como el examen de Alcat, que es un análisis de sangre que mide intolerancias alimentarias.

Eduardo Ayub (45) llegó a la consulta con ataques de gota constantes, además de sobrepeso. Ya se había paseado por diversos nutricionistas y había hecho varias dietas que le permitían bajar por períodos cortos, para luego recuperar el peso inicial. Por eso Chicurel se dedicó a analizar su genotipo, y luego de determinar que era Cazador, le encomendó suprimir la carne de cerdo, por ejemplo, e incorporar la de cordero. Eso, aparte de todo un repertorio alimenticio que diferencia entre aquellos alimentos beneficiosos y otros que actúan como veneno en su organismo. El resultado, después de un año y medio, es la desaparición de los ataques de gota y 20 kilos menos.

En numerosos casos, la dieta del genotipo es un eficaz sistema para reducir la grasa en el cuerpo, pero también, para controlar algunas enfermedades crónicas.

Para Gabriela Rosenberg (65) los kilos no eran un problema. Acostumbrada a una dieta vegetariana, consultó porque sus comidas cotidianas se habían reducido sólo a unos seis alimentos. Todo lo demás le desataba violentas alergias. Los médicos no lograban darle respuestas eficaces hasta que incorporó la dieta descrita para su genotipo Nómade. “Ahí vimos que los pocos alimentos que comía eran venenos para mí, especialmente la palta, el choclo y el tomate. Ahora he podido incorporar incluso algunas carnes rojas y la de pavo”.

Según Andrea Chicurel, “Es mucho más rápido mejorar problemas de salud que bajar de peso. O mejor dicho, se ven más rápido los efectos”. Al fin y al cabo, la promesa del doctor D’Adamo en su libro es hacer seres humanos más sanos, no simplemente más delgados.

Besos Cote,

Fuente: Revista Mujer

Filed under: Familia,Mujer,Salud


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