Una joven de 14 años que quería invitar a sólo 15 amigos a su fiesta de cumpleaños a través de la red social Facebook terminó recibiendo por un error 21.000 aceptaciones a su convocatoria, informó hoy la policía londinense.
Se estima que la adolescente cometió un error al enviar las invitaciones, haciendo una cruz en un casillero que permitió que todos los usuarios de Facebook recibieran su mensaje.
Impactada por la reacción, la joven suspendió la fiesta, pero había un problema mayor. Su dirección era accesible a los usuarios, por ende, la policía decidió enviar a custodiar los alrededores para el caso de que efectivamente concurran miles de invitados.
Para que pongan mucho ojo cuando organicen un evento por facebook!!
Cariños, Cote.
Un nuevo estudio reveló que cuatro de cada diez mujeres que hacen dieta aumentan de peso y terminan con aún más kilos encima de los que tenían cuando comenzaron.
La investigación, realizada por científicos británicos, concluyó que la fémina promedio sube 2 kilos y medio una vez que llega a su peso meta y abandona su fuerza de voluntad sucumbiendo a un ataque de ansiedad, en donde ingiere aún más comida que antes de comenzar con el régimen.
Otra de las razones para ganar kilos se debe a que muchas mujeres viven haciendo dieta, pero nunca las terminan, si no que duran uno o dos días y luego se dan por vencidas y se alimentan de pura comida chatarra o dulces, todo lo que no pudieron consumir durante sus 24 horas de abstinencia.
Pésima noticia, todas hemos dejado una dieta a mitad de camino.
Besos, tati.
Ser adicta a una persona, y no poder lograr una desconexión de ésta, aún cuando te haga daño. La idea parece un tanto lejana, pero la verdad es que hay muchos afectados por este verdadero vicio, que responde un poco a los vínculos y la cantidad y calidad de los afectos que recibimos cuando niños y que se trasmiten a nuestras relaciones de adulto.
Múltiples estudios hoy nos hablan de una particular forma de establecer vínculos afectivos, que se muestra como una insaciable necesidad de ser amados, de asegurar la unión, y por un intenso temor a ser rechazados o abandonados, unido a actitudes de admiración desmedida y sumisión, que hace perder el respeto por uno mismo. Además de la aceptación del maltrato físico y psicológico como una manifestación de amor. A esta particular forma de vincularse se le ha llamado “Personas adictas a personas”.
El término adicción no nos es desconocido, lo hemos visto siempre relacionado con el alcohol, cigarrillos, drogas, pero hasta ahora no se le había asociado con la forma de vincularnos con nuestros pares. Es probable que la mayoría de nosotros padezca alguna o varias adicciones en este tema. Ya no es tan fácil como se solía hacer antes, dividir el mundo entre adictos y no adictos. Más bien parece tratarse de una línea continua que va desde la normalidad, hasta las adicciones altamente destructivas, lo que nos hace vivir en una sociedad adictiva.
¿Qué debe hacer un adicto?
Es aquí cuando, tal como sucede con los alcohólicos o drogadictos, se debe buscar ayuda, como la que entrega el Centro de Atención Psicológico BJM, donde ofrecen programas que acompañan los procesos para tomar conciencia de la adicción y promover cambios para que nuestras conductas adictivas se transformen en una nueva capacidad para vincularnos de una manera más sana, aprendiendo a que nuestra felicidad no está en la satisfacción del otro, sino que en la de nosotros mismos.
Una concentración elevada de manganesio en el agua potable reduce el coeficiente intelectual de los niños, revela un estudio sobre este elemento realizado por investigadores canadienses y publicada en la revista científica Environmental Health Perspectives. Un equipo encabezado por Maryse Bouchard, del Centro de investigaciones interdisciplinario sobre biología, salud y medio ambiente (CINBIOSE) de la Universidad de Quebec en Montreal, realizó este estudio con 362 niños de la provincia de entre 6 y 13 años.
Los científicos midieron la cantidad de manganesio en el agua corriente de sus domicilios, y a través de un interrogatorio se estimó la cantidad de agua ingerida. En paralelo, cada niño realizó pruebas sobre sus capacidades cognitivas, motricidad y comportamiento. Según Bouchard, “una reducción muy significativa del coeficiente intelectual de los niños fue observada vinculada con la presencia de manganesio en el agua potable”.
Así, 20% de los niños en cuyos hogares el agua presentaba mayores niveles de manganesio mostraba un cociente intelectual 6 puntos inferior al de niños que no consumieron agua con manganesio. Estos análisis tuvieron en cuenta factores como ingresos de la familia, inteligencia materna, el nivel de educación materna así como la presencia de otros metales en el agua.
Algunos municipios involucrados ya instalaron filtros que retienen el manganesio. Los investigadores proponen también que se establezcan normas internacionales e internacionales que limitan la presencia de manganesio en el agua potabl