Los principales errores de los hombres chilenos

9 enero, 2012

Estudios recientes dicen que ellas tienen mejor capacidad de comprensión que ellos. Por eso, los hombres demoran en entender el mensaje y se equivocan. Una interesante encuesta de la Universidad Mayor y La Tercera revela los principales puntos de conflicto.

UN reciente estudio publicado en la revista Science One despejó algunas dudas de por qué hombres y mujeres actuamos de manera diferente: tenemos menos características en común de lo que se pensaba. Tras analizar una encuesta a mil personas, los sicólogos de la U. de Turín descubrieron que cada sexo tiene firmemente arraigadas algunas cualidades. Por ejemplo, las mujeres mostraron una mayor sensibilidad, calidez y comprensión que los hombres y, por el otro, los varones se apropiaron de la estabilidad emocional, el dominio y la vigilancia.

La ciencia lo dice: ellas entienden mejor algunas señales. Y por muchas pistas que les den, a ellos les cuesta más captarlas. Y eso los lleva a algunas acciones que a ellas les irritan. Una encuesta de la Universidad Mayor y La Tercera entregó pistas de cuáles son los puntos en conflicto.

49% le molesta que él pregunte mucho cómo se hacen las cosas

Andrea (36) dice que es muy tolerante con su pareja. No tiene problemas en que se junte con sus amigos, su familia e incluso aguanta más de la cuenta su desorden. Pero hay algo que le colma la paciencia: cada vez que tiene que hacer algo para la casa o para su hija, Daniel pregunta al menos cinco veces qué debía hacer y cómo. “Siempre me doy el trabajo de explicarlo con peras y manzanas desde el principio. Me da rabia, porque siento que no me escucha cuando debe, lo que significa que lo hace mal o a medias. Y al final termino haciendo la pega yo. ¡No me parece!”, dice Andrea (36) .

40% que le pregunte qué regalar para el cumpleaños o Navidad

“El factor sorpresa en mi matrimonio no existe. Para la Navidad mi marido me pide que le haga una carta para el viejo pascuero muy precisa y con muchas opciones. Más encima yo le pongo fotos para que no se equivoque”, cuenta Cristina Aguirre (35). El tiene más suerte: Cristina conoce sus gustos y siempre lo sorprende con un buen regalo. Hay un trasfondo interesante ahí, explica Edmundo Campusano, sicólogo de U. Mayor. Hoy las mujeres se están permitiendo no ser la única responsable de la emocionalidad y expresión afectiva en la relación. También se las piden a ellos: que piensen en un regalo para los hijos o que sean ellos los que compren el regalo a su amigo de cumpleaños. La encuesta también revela que al 44% de las mujeres le molesta que los hombres nunca compren los regalos. Y hoy caben cada vez menos los poco demostrativos.

48% que se quejan mucho cuando están enfermos

A Pilar (37) está agotada: a Cristóbal le llegaron todos los achaques de los 40. Primero le encontraron colesterol alto. Después le dio gota. Y ahora lo agarró un virus. “Está insoportable… se queja todo el día”. Que quiere dormir solo en la cama, que las niñitas no entren a la pieza, que tráeme paños fríos, que anda a comprarme los remedios. Incluso se pone mal genio si la gente lo va a ver o lo llama por teléfono. “El quiere convertir la casa en una UCI… ¡por una fiebre! Van tres días y estoy muerta”.

47% que sus respuestas sean monosílabos: sí o no.

“¿Te tinca si nos vamos a Viña de cumple mes? Estoy viendo en dos hoteles…”. “Ya”. Ese fue el último diálogo que colmó a Isabella (25). Como si no bastara con la poca iniciativa de su pololo, además tiene que lidiar con los desganados monosílabos que salen por su boca. “Transmite desinterés. Y lo tiene pegado. Así se empiezan a despreocupar de la relación. Que no se quejen después”. Edmundo Campusano explica que la dinámica de pareja está transitando hacia estilos relacionales más igualitarios y uno de ellos es la expresión emocional y verbal. Los hombres están teniendo que reflexionar, tomar conciencia y expresar su mundo afectivo. “Ya no es válida la posición de poder y, en consecuencia, responder con monosílabos”.

46% que su pareja sea un hijito de mamá

“Cada vez que llega de la casa de su mamá me cuesta un día completo sacarle la maña”. María Elena Fernández (40) no habla de un niño. Se refiere a Sergio, su marido, que ronda los 50, pero que bien podría protagonizar la publicidad de Petit Fort, donde un niño decía: “Me voy a la casa de mi mamá” porque no le gustaba la comida. Jorge lo hace. “Una vez me llamó su mamá parándome los carros por una discusión. Y él la justificó: ‘Bueno, es mi mamá’. Es terrible, pero si seguimos juntos es porque algo ha cambiado”. Este alto porcentaje choca con un tránsito cultural que va cada vez más hacia la valoración de la autonomía, y dado que las mujeres están en eso, exigen a su vez cada vez más conductas y actitudes de adultas, independencia y responsabilidad por parte de los hombres, explica Campusano.

38% que vean demasiados deportes en la televisión

Amalia (30) sabía en qué se estaba metiendo. Pero pensó que había límites. Se equivocó. “El primer día con sol del año pasado organizamos un asado en Pirque con todos los amigos. Y nosotros no fuimos porque jugaban River y Boca. No es que jugara Colo Colo, que es su equipo. ¡River y Boca!”, cuenta. La escena empeoró. Como la “pieza del fútbol” ahora es de su hija, Cristián se llevó el fanatismo a la pieza matrimonial. “Un sábado me despertó viendo un partido del año del coco, con jugadores con shorts apretados. Ahí le dije ¡basta¡ Fútbol actual, pase, pero el Mundial del 86, no…too much”.

 

44% que su pareja le pregunte por algo que se perdió sin siquiera buscarlo.

“El sabe dónde están las cosas, pero le gusta que una se las haga”, lanza Beatriz Durán (36). Reconoce que Rodrigo es distraído. Muy distraído. Y eso al principio el hacía mucha gracia. “Pero al final del día ya no es divertido”, agrega. Cada vez que a Rodrigo se le pierde algo, empieza a preguntarle y a buscar en el lugar equivocado. Y las cosas siempre están donde tienen que estar, cuenta ella. “Siempre se le pierden los lentes. Y siempre aparecen en su bolso de trabajo. Debería ir derechito para allá antes de preguntar”.

68% que su pareja deje mojado el piso del baño después de ducharse

“Se demoran tres o cuatro años en aprender”, cuenta sobre su experiencia María Tobar, que suma 37 años de matrimonio con Ramón Díaz. Al principio ella se hacía cargo: secaba el piso del baño o le colgaba la toalla. Pero él se vio en la disyuntiva: hacerse el hábito o aguatar día tras día el discurso correctivo femenino. Y usted, ¿le secaría el piso del baño si su pareja lo deja empapado? “Las parejas jóvenes ya no aguantan tanto. No veo a mis hijas ni medio año secando el suelo del baño por culpa de sus maridos. Ellos ahora entienden, o tienen que entender, más rápido”. Es que, si aún queda esta conducta, es un anclaje del pasado, dice Edmundo Campusano, y hoy ellas no estás disponibles para resolver este tipo de tareas.

Fuente: Tendencias de La Tercera

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