EE.UU. incluye actividad física y dieta como tratamiento para sobrevida para el cáncer
Más de trescientas investigaciones acumuladas en cinco años de estudio, fueron necesarias para que la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) reconociera que la actividad física constante y una buena alimentación no solo contribuyen a prevenir la aparición del cáncer, sino que también ayuda a que los pacientes que han sido tratados por algún tumor maligno, puedan sobrevivir más años tras este diagnóstico.La institución convocó a expertos en actividad física, oncólogos y nutricionistas para que revisaran la información disponible (estudios científicos y revisiones clínicas) y acordaran una posición. El resultado fue la nueva “Guía de nutrición y actividad física para los supervivientes del cáncer”.
Según explicó Colleen Doyle, directora de Nutrición y Actividad Física de la Sociedad Americana del Cáncer y coautora del documento, aunque desde hace tiempo se sabe que para muchos tipos de cánceres, el mantener un peso saludable, realizar actividad física y mantener una dieta adecuada ayuda a disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer, recién ahora la evidencia es lo suficientemente fuerte como para recomendar formalmente estas actividades como parte del proceso posdiagnóstico de la enfermedad.
Por eso, la Sociedad Americana de Cáncer (www.cancer.org) instó a los oncólogos y especialistas que atienden a pacientes con cáncer a dedicar un tiempo especial a hablar con ellos respecto del peso, la dieta y el ejercicio y sumar estos factores al tratamiento.
Ejercicio tras diagnóstico
Desde la última actualización de la guía de la ACS, en 2006, se han sumado muchos estudios que abordan la relación entre actividad física y resultado de terapias.
Uno de ellos es un metanálisis publicado el año pasado y realizado por el Centro Médico Oncológico Internacional, que demostró las personas con diagnóstico de cáncer de mama que hacían ejercicio disminuían su riesgo de muerte en 34% y tenían un riesgo 24% menor de recurrencia del cáncer.
Otra investigación, del Consorcio Kaiser Permanente, (2009) mostró que pacientes con cáncer de mama que tenían una dieta con un alto consumo de verduras y granos enteros (al menos cinco porciones al día) y que hacían ejercicio (30 minutos de caminata seis días a la semana) reducían en un 43% su mortalidad.
Los expertos también nombran un estudio realizado por el Centro de Cáncer Fred Hutchinson (Seattle), publicado en 2010. En esta revisión se menciona un ensayo aleatorio que mostraba un aumento en la supervivencia sin cáncer en pacientes que habían tenido tumores en las mamas, que tenían una dieta baja en grasas y una rutina diaria de ejercicios.
Esta misma institución presentó otra investigación el año pasado que relacionó el bajo consumo de grasas trans y saturadas con una mejor supervivencia tras el diagnóstico de cáncer. Según Doyle, el exceso de peso está relacionado con un mayor riesgo de que el cáncer regrese, sobre todo para el cáncer de mama, próstata y el colorrectal (colon). Para estos sobrevivientes, el mantener un peso saludable debe ser un objetivo principal para su salud y eso se logra limitando los alimentos ricos en calorías, bebiendo menos bebidas que sean altas en grasas, azúcar y agregando a la dieta más alimentos bajos en calorías como frutas y verduras y haciendo más actividad física durante el día, explicó.
“Nuestras recomendaciones y las del Colegio Americano de Medicina Deportiva, es alentar a los sobrevivientes a tratar de hacer ejercicio por lo menos 150 minutos por semana, incluyendo ejercicios de entrenamiento de fuerza por lo menos dos días a la semana”, dijo la directora de Nutrición y Actividad Física de la Sociedad Americana del Cáncer.
Fuente: La Tercera


