Comer 30% menos de calorías mantiene el corazón 20 años más joven
Desde hace más de 80 años que científicos buscan averiguar los beneficios de comer menos calorías de las necesarias. Ahora una nueva investigación demuestra que consumir un 30% menos que las calorías necesarias al día ayuda a mantener un corazón 20 años más joven que la edad cronológica.
De acuerdo al estudio de la U. de Washington en St. Louis (EE.UU.), las personas que limitan su ingesta de calorías en un esfuerzo por vivir más tiempo tienen corazones que funcionan como si tuvieran 20 años menos.
En 2009, científicos de la U. de Michigan (EE.UU.) ya habían demostrado en ratones que reducir 25% las calorías diarias aumenta en un tercio el promedio de años de vida debido a que el comer menos, obliga a las células a renovar sus estructuras dañadas, que es lo que en definitiva acortan la vida.
Para realizar el estudio, los investigadores seleccionaron 22 personas, entre 35 y 82 años, que desde hace siete años en promedio practicaban la restricción calórica, dieta que postula comer menos de las calorías diarias recomendadas, buscando alargar su vida.
Como grupo control, se siguió a otros 20 sujetos, todos adultos, que ingerían una dieta normal y peso estable. A todos ellos se les practicó un examen médico para descartar cualquier enfermedad. Además, ninguno fumaba ni tomaba medicamentos para la disminución de lípidos, antihipertensivos u otro que pudiera afectar la prueba.
Esta consistía en registrar durante todo un día la actividad cardíaca mediante un dispositivo especial. De esta forma, observaron que el grupo que practicaba la restricción calórica adaptaba mejor su ritmo cardíaco a las distintas actividades que realizaba durante el día, cuestión que los autores de la investigación interpretan como una señal de que el cuerpo está funcionando mejor, y que tenían una mejor variabilidad de la frecuencia cardiaca, que según la cardióloga de la Clínica Las Condes, doctora Sonia Kunstmann, es la capacidad que tiene el corazón para adaptarse a las diferentes acciones que el individuo realiza.
Por ejemplo, en un día, las pulsaciones de una persona pueden variar entre los 60 y los 100 latidos por minuto según esté en reposo, subiendo una escalera, practicando ejercicio o caminando. La variabilidad está definida por la diferencia que existe entre las pulsaciones basales en reposo (latidos normales sin que la persona esté haciendo alguna actividad) y el tiempo que demora en volver a este estado, tras una actividad física (en la que puede llegar a 150 o 160, dependiendo de la edad y estado físico). Alguien con buen estado físico demora menos de tres minutos en volver a las pulsaciones en reposo.
Fuente: La Tercera


