Esta semana compartiremos tips para las que son madres y las que están viviendo ese proceso. También para quienes planean ser madres en algún tiempo, para que disfruten con todo esta hermosa etapa. Un abrazo grande, Tati, Feña, Cote y Mane.
Los niños ya no llegan cuando uno menos los espera. En la mayoría de los casos es al contrario, pues los embarazos planificados son cada vez más recurrente entre las parejas chilenas. Sin duda dar a luz a un nuevo ser es uno de los actos más importantes en la historia de vida de una madre, y a la vez un proceso sencillo, que puede cuidarse muy de cerca.
En este sentido, el Dr. Augusto Rolle, ginecólogo de Vidaintegra, nos entrega una serie de consejos para preparar tu cuerpo responsablemente y llevar un embarazo sano y feliz.
Según el Dr. Rolle, “se debe tener un peso adecuado y resolver problemas que se puedan generar como lo es la anemia, hiperglicemia, manejo de insulina, etc…”. La finalidad es generar las condiciones para que el bebé nazca sano y, además, prevenir enfermedades propias del embarazo como la preeclampsia y la diabetes gestacional.
Otro paso fundamental es iniciar la ingesta de ácido fólico tres meses antes del embarazo. “Se aconseja tomar al menos un milígramo cada día. El ácido fólico reduce significativamente el riesgo de que el bebé pueda desarrollar malformaciones congénitas del tubo neural, como la espina bífida”, asevera el especialista.
Asimismo, es beneficioso comenzar con una rutina de ejercicios que mejore la respiración y fortalezca la musculatura, tanto de espalda como de abdomen. “Esto no sólo le ayudará a llevar bien el estado de gravidez, sino también a mejorar las condiciones de un posible sobrepeso y al trabajo de parto. Una persona que practica ejercicios tiene mayor flexibilidad en sus músculos, fortalece sus huesos, mejora sus hábitos de sueño y reduce el estrés”, añade el Dr. Rolle.
Para aquellas que no hacen actividad física con regularidad, se recomienda realizar caminatas, primero breves y luego más extensas. Otra alternativa son los ejercicios aeróbicos, andar en bicicleta o nadar, disciplinas idóneas para preparar el cuerpo antes del embarazo.
COMPLICACIONES PREVIAS
Cuando la mujer sufre ciertas patologías crónicas, como diabetes o enfermedades cardiovasculares, el control médico previo al embarazo es fundamental, ya que deben estar perfectamente controladas para evitar complicaciones tanto en el feto como en la embarazada. Asimismo sucede con las pacientes con depresión. “Ellas deben conversar con su médico para mantener el tratamiento o si es necesario suspenderlo. Otra alternativa es cambiar la dosis o el fármaco”, explica el especialista.
Con respecto al alcohol y el cigarrillo, el ginecólogo señala que se deben dejar antes de embarazarse, especialmente el tabaco. “Las investigaciones han demostrado que los bebés cuyas madres son fumadoras tienden a pesar menos al nacer”, añade.
¿Quieres ser madre pasados los 35?
Según el Dr. Rolle, embarazarse por primera vez a los 35 años es una alternativa muy válida, “aunque ojalá lo busque antes, ya que tiene más posibilidades de conseguirlo porque la fertilidad comienza a declinar a partir de esa edad. Además, existe mayor riesgo de abortos espontáneos, lo que provoca una gran desazón en la familia”. También hay que considerar que aumentan las posibilidades de que el niño nazca con algún problema.
TIPS PARA UN EMBARAZO TRANQUILO
* Programa una visita a tu ginecólogo. El médico tomará nota de los antecedentes y hábitos para brindarte pautas de alimentación, actividad física y sexual; controlará tu estado nutricional y te pedirá la realización de estudios serológicos.
* Trata las enfermedades de base. En el caso de las mamás con enfermedades preexistentes (cardiovasculares, hipertensión, diabetes, autoinmunes, etc.), es importante la interacción entre los especialistas para adecuar los tratamientos al período de gestación.
* Organiza un plan de vacunación. Un plan de vacunación adecuado disminuye el riesgo de enfermedades prevenibles por vacunación. Durante la gestación, se recomienda la vacuna antigripal y la doble adultos (tétanos y difteria).
* Suspende hábitos riesgosos. Cuidar la salud de la embarazada es prioritario para el buen crecimiento fetal. Se aconseja no tomar alcohol, dejar de fumar y evitar la automedicación.
* Haz una cita con el dentista. Los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo pueden hacerte más susceptible a las enfermedades de las encías. Y cada vez hay más evidencia de que hay una correlación entre la gingivitis avanzada o periodontitis, el parto prematuro y los bebés de bajo peso al nacer.
Cincuenta años de historia y datos dan cuenta del impresionante descenso que ha tenido la mortalidad materna en nuestro país. Un índice que ubica a Chile como el segundo mejor del continente, tras Canadá, y sobre EE.UU. Eso significa que nuestro país es uno de los más seguros de la región para que una mujer tenga un hijo. Así, si en Canadá mueren al año 9 mujeres por causas atribuibles al embarazo o parto por cada cien mil nacidos vivos, en Chile esa cifra se eleva a 16, y a 18 en EE.UU. En Argentina son 39 por cada cien mil nacidos; en Bolivia 180 y en Haití, 300.
La investigación -publicada en PLoS ONE- fue realizada por un grupo de epidemiólogos de la U. de Chile, de la U. Católica de La Santísima Concepción y de la U. de Carolina del Norte-Chapel Hill (EE.UU.), quienes revisaron durante dos años los datos oficiales del INE recopilados durante cincuenta años (1957-2007). Allí se fijaron por primera vez en los factores que podrían estar relacionados con la mortalidad materna, tales como: años de educación, ingreso per cápita, tasa de fertilidad global, orden de nacimiento (si es primero o segundo hijo), suministro de agua potable, alcantarillado y atención del parto por personal entrenado. Además, analizaron el efecto de políticas públicas sobre la mortalidad materna, como intervenciones históricas educacionales y de salud materna, así como la legislación que prohibió el aborto en Chile desde 1989.
De acuerdo a este análisis, el factor más importante en la disminución de la mortalidad materna es el nivel educacional de la mujer. Según explicó el epidemiólogo chileno y autor principal del estudio, Elard Koch, “un mayor nivel educativo de las mujeres las capacita para una mejor utilización de los recursos de salud materna existentes, incluyendo personal entrenado para el parto, lo que directamente conduce a una reducción en su riesgo de muerte durante el embarazo y el parto”. Otro dato: las cifras mostraron que la ley de aborto no aumentó la tasa de mortalidad materna en el país, como se predijo, ya que ésta siguió disminuyendo año tras año.
Ranking americano
Para poner en contexto las cifras nacionales con el resto del continente, los investigadores utilizaron las estadísticas de ocho países (Argentina, Colombia, Canadá, EE.UU., Costa Rica, Cuba, México y Chile) y los cotejaron con los datos del más reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, elaboraron un ranking con el resto de los países del continente, demostrando que Chile es el segundo país con mejores cifras. En otras palabras, es más seguro dar a luz en nuestro país que en EE.UU. o Brasil.
El crecimiento acelerado de las grandes urbes está generando dos fenómenos simultáneos en diversas partes del mundo: por una parte, ha relegado a las persona a la periferia, aumentando las distancias que recorren a diario entre su casa y el trabajo. Por otra parte, ha obligado a quienes viven dentro de la ciudad a vivir presa de los tacos que se generan en los horarios punta. Ambos elementos se confabulan para que las personas pasen más tiempo de lo normal arriba de sus autos o en la locomoción colectiva.
Un mal hábito que está trayendo nefastas consecuencias para la salud de las personas, según un estudio realizado por la U. de Washington, en St. Louis, a 4.297 personas. La investigación demostró que la cantidad de kilómetros que estas personas conducen a diario para ir de su casa al trabajo está directamente relacionado con una peor condición de salud: disminución de la aptitud cardiorrespiratoria, aumento de peso, mayor índice de masa corporal, circunferencia de cintura, presión arterial y otros indicadores de riesgo metabólico. No solo eso. Las personas que manejaban largas distancias participaban menos de actividades físicas moderadas o vigorosas como trotar, nadar o practicar gimnasia aeróbica, lo que empeoraba aun más su situación de riesgo.
Christine M. Hoehner, investigadora principal del estudio dijo a La Tercera que los malos índices de salud pueden deberse a que se trata de personas que queman menos caloría al día, ya que suman una nueva actividad sedentaria a sus vidas: manejar largos trayectos, lo que los hace estar por mucho tiempo sentados. “Una mayor distancia de trayecto puede llevar a una reducción en el gasto energético, en general”, dijo.
Sobre 16 km diarios
En la investigación, las personas analizadas fueron separadas en cinco grupos según la distancia diaria que recorrían con sus vehículos desde su casa hasta el lugar de trabajo: los que manejaban entre 0 y 8 km; entre 9,6 y 16 km; entre 17,6 km y 24 km; entre 25 y 32 km y más de 32 km al día. Los resultados mostraron que los que practicaban menos ejercicios, eran más obesos, tenían más grasa en la cintura e hipertensión eran los adultos que conducían las distancias más largas. Desde 17,6 km ya se mostraban cambios negativos, pero eran evidentes desde 25 km diarios. En cambio, los que recorrían trayectos más cortos (menos de 16 km al día) eran más deportistas y tenían menos adiposidades y presión alta.
Si bien la investigación tomó en consideración a personas que se desplazaban a través de carreteras, la autora dice que algunos sectores que tienen una alta congestión vehicular también impactan negativamente en la salud de las personas, ya que aunque no necesariamente manejan largas distancias, están por extensos períodos sentados en sus autos (o buses), a lo que se suma el nivel de estrés al que se ven sometidos por los tacos. “Eso repercute -al menos- en su presión arterial”.
En Chile, según datos del Núcleo de Estudios Metropolitanos de la UC, el 69% de las personas que viven en la Región Metropolitana se demoran más de 30 minutos cada día. En la práctica, una persona que vive en Vitacura, pero que trabaja en el centro de la capital, viaja más de 20 Km al día y en cada traslado demora más de 40 minutos en hora punta. Según el estudio de la doctora Hoehner, esa persona tiene más riesgos asociados a su salud.
¿Qué hacer? La experta dice que ya no se puede cambiar la mecánica de una ciudad, quienes viajan largos trayectos o están arriba del auto o la micro por mucho tiempo están obligadas a hacer ejercicio durante el día, como realizar caminatas o ir al gimnasio.
Una singular terapia, desarrollada por un homeópata chileno, plantea que nuestras propias lágrimas pueden mejorarnos de ciertas enfermedades.
Viviana Verdugo, 47 años, educadora de párvulos, sonríe; ya no padece las constantes crisis de angustia que solían atormentarla. Rosa Cereceda, de 52, químicoanalista, observa sus manos y aún no se lo cree: las dolorosas inflamaciones de sus muñecas que sufrió por más de dos décadas, producto de un reumatismo, desaparecieron. Ambas, según cuentan, encontraron la solución a sus padecimientos en la lagrimaterapia, implementada por el homeópata chileno Hugo Fuchslocher, fundador y director del Centro Integral de Tratamientos Naturales.
“Hace efecto a nivel mental y corporal”, asegura Fuchslocher, cuyo método consiste en hacer beber a los pacientes sus propias lágrimas cada vez que lloran. Además, creó un elixir similar a las flores de Bach mediante la recolección de lágrimas de más de 400 pacientes que contiene agua, alcohol y la “energía de las lágrimas”, que se bebe o esparce en la piel. “Sirve para hacer un tratamiento más metódico”, explica. Durante la primera semana, recomienda usarlo tres veces al día. Luego, el paciente debe decidir, de acuerdo a cómo se sienta.
Analgésico natural
La lagrimaterapia recoge los principios del hallazgo que el doctor William Frey, profesor de la Universidad de Minnesota, realizó en 1985. El académico estudió a dos grupos de personas: unos picaron cebollas y otros lloraron viendo películas de alto contenido emocional. Frey descubrió que los dos tipos de lágrimas eran bioquímicamente distintas. Las primeras, solo cumplían la función de lubricar el ojo, mientras las segundas, contenían un neuromodulador producido por el hipotálamo llamado leucina encefalina, que actúa como analgésico.
“La sociedad ha reprimido el llanto. No hemos tenido la oportunidad de probar lo que producen las lágrimas cuando hacemos un tratamiento consciente con ellas”, afirma Fuchslocher.
Centro Integral de Tratamientos Naturales
Eulogia Sánchez 48, fono 635 2100.
Dado que el tratamiento con lágrimas está en etapa de investigación, la consulta y la entrega del elixir –en gotas y spray– son gratuitas.
Los científicos del Hospital Universitario de Bispebjerg, en Copenhague, siguieron a unos 2.000 corredores daneses durante más de 40 años.
Compararon su longevidad con la de personas que no llevaban a cabo este tipo de ejercicio.
Encontraron que los hombres que solían correr entre 60 minutos y 2,5 horas a la semana, divididos en dos o tres períodos, vivieron en promedio 6,2 años más que los no corredores.
Las mujeres vivieron 5,6 años adicionales.
Y para obtener estos beneficios no es necesario trotar a gran velocidad, basta con llevar “un ritmo lento o promedio”, dicen los científicos que presentaron su estudio en la Conferencia de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) que se celebra en Dublín, Irlanda.
“Los resultados de nuestra investigación nos permiten responder definitivamente la pregunta de si correr es bueno para la salud”, expresa el doctor Peter Schnohr, quien dirigió el estudio. “Podemos decir con certeza que correr regularmente incrementa la longevidad. La buena noticia es que no es necesario llevar a cabo mucho esfuerzo para cosechar los beneficios”, agrega.
¿Peligroso o beneficioso?
Desde hace mucho tiempo ha habido un debate científico sobre si correr, una actividad que se volvió popular en los años 70, es un ejercicio peligroso o beneficioso para el corazón.
La controversia surgió a raíz de que varios hombres de mediana edad han muerto mientras corrían y se ha pensado que quizás la actividad puede ser muy extenuante para los adultos comunes y corrientes de mediana edad.
El objetivo de este estudio era investigar ese vínculo.
Para ello utilizaron los datos del llamado Estudio del Corazón de la Ciudad de Copenhague, que se inició en 1976. Esta investigación ha seguido a cerca de 20.000 habitantes de la ciudad de entre 20 y 93 años de edad. Entre los participantes el profesor Schnohr y su equipo seleccionaron a los que solían correr regularmente. Encontraron a 1.116 hombres y 762 mujeres y compararon su longevidad con la de los participantes que no corrían.
También se les pidió que registraran la cantidad de tiempo que corrían y la velocidad con que percibían que lo hacían: a un ritmo lento, promedio o rápido.
“Como los participantes tenían diferencias de edad tan variadas sentimos que el enfoque más apropiado era una escala subjetiva de intensidad” explica el profesor Schnohr.
Similitudes con el consumo del alcohol
Al final de los 35 años de estudio, los resultados mostraron que el riesgo de muerte entre los corredores varones era 44% menor que los no corredores, y la cifra para las mujeres fue también de 44%.
Los investigadores encontraron también un vínculo entre la cantidad e intensidad de la carrera y el riesgo de que una persona muriera.
“La relación parece ser muy similar a la del consumo de alcohol”, dice el profesor Schnohr. “La mortalidad es menor en personas que dicen correr a paso moderado que en aquéllos que realizan el ejercicio a niveles extremos”, agrega.
El beneficio “óptimo”, señalan los científicos, se encontró entre los que corrían entre una hora y 2,5 horas a la semana en dos o tres sesiones, especialmente cuando el ejercicio era a un ritmo lento o promedio. El objetivo es lograr “sentirse un poco jadeante, pero no demasiado”, señalan los científicos.