Filed under: trabajo
En otoño de 2011, Carol Bart fue despedida como CEO de Yahoo! por no lograr frenar la caída de ingresos y la pérdida de mercado de la empresa ante sus rivales Google y Facebook. En su reemplazo llegó Scott Thompson, ex director de PayPal, quien asumió en enero de este año. Pero tras cinco meses en el cargo, renunció. ¿La razón? Dan Loeb, accionista del 5,8% de Yahoo, descubrió y reveló que había mentido en su currículo al decir que tenía un título de Ciencias de la Computación otorgado por la U. de Stonehill, que era irreal. Tras una serie de declaraciones -entre ellas, una de Thompson culpando a un headhunter del error-, el CEO tuvo que poner su cargo a disposición el 13 de mayo pasado, pese a que había logrado buenos resultados en el primer trimestre.
La pérdida de confianza en él le pasó la cuenta. Su caso no es aislado. De hecho, un estudio de la consultora The Risk Advisory Group reveló que después de la crisis económica de 2008, las discrepancias entre lo que decían los currículos (CV) y la realidad aumentaron un 14% en relación con el año anterior y que al menos el 75% de los CV tenían imprecisiones.
Chile no es la excepción. Según un estudio realizado por Laborum a fines de 2011 -en 1.282 profesionales-, un 17% reconoció haber mentido u omitido información en su CV, mientras que un 10% dijo que había dicho que tenía habilidades avanzadas en algo que desconocía. ¿Las mentiras más comunes? Alterar las fechas en que se estuvo en un puesto (34%), en la descripción de algún cargo que ocupó (26%), en la edad (12%), en cambiar la jerarquía de un cargo (9%), en el nivel de dominio de idiomas (6%), en estudios de posgrados realizados (3%) y en el manejo de programas computacionales (10%). Esto último es, justamente, lo que hizo un ejecutivo chileno que postulaba a un cargo en una empresa embotelladora en Santiago.
Según relata Birgit Nevermann, gerente general de Laborum Selección, el profesional (que venía de una jefatura en una forestal) había afirmado en su CV que tenía un manejo avanzado de un programa llamado SAP , que era requisito para el cargo. Tras pasar todas las pruebas y sortear a los demás candidatos tuvo una última reunión con el gerente del área de la empresa, quien se dedicó a mostrarle las instalaciones. Pero el ejecutivo no contaba con que en medio del paseo, este último le pediría al candidato que se sentara frente a un computador e hiciera para él una orden de despacho usando SAP. Tras varios intentos fallidos y silencios incómodos, la confesión llegó: “La verdad no sé tanto de SAP, mi secretaria era la que metía por mí la información al sistema. Yo sólo le daba el visto bueno”, dijo. Obviamente, perdió el puesto.
(más…)
18 mayo, 2012

Encontrar el equilibrio entre las responsabilidades del trabajo y la vida personal es complicado tanto para el hombre como para la mujer. Pero, en nuestro caso, por imposición o por decisión, las obligaciones a veces son superiores: la casa, los hijos, el trabajo, ¿estudio? y la vida social pueden ser más que un combo explosivo.
En iMujer ya nos habían dado algunos tips sobre cómo hacer para simplificar tu vida. Ahora nos traen algunos consejos que te van a ayudar a equilibrar el trabajo con la vida personal.
La pregunta es ¿existe el equilibrio perfecto en una vida? Son muchos los que creemos que no, básicamente porque depende de qué prioridades tengamos cada una en nuestra vida personal. En cualquier campo en que se analicen los ideales de perfección nunca se va llegar a un consenso. Y esto es porque justamente cada cual posee su utopía de cómo debieran ser las cosas, el mundo, las relaciones sociales, etc.
La utopía más popular sobre trabajo y vida privada habla de un equilibro perfecto entre cada aspecto de una vida: trabajo, estudio, amigos, familia, aficiones, etc.; una imagen similar a la de un malabarista. Pero si bien es díficil encontrar la perfección, podemos ajustar algunos aspectos que tienen que ver con el tiempo de dedicación, con el nivel de prioridades personales y con el gusto de cada una.
Veamos qué tienes que tener en cuenta para equilibrar la rutina diaria.
Planificar los tiempos inactivos
Usa todos los tiempos extras que tengas para tus actividades sociales. Por ejemplo, si tu hijo tiene un cumpleaños, puedes usar el tiempo para una cita corta, tiempo a solas con tu pareja, estudiar o solo hacerte las manos. Piensa las planificaciones en tiempos semanales, es una manera muy conveniente de programar tu agenda mental.
Los fines de semana son los días en los que estamos más predispuestos a tener actividades de recreación, porque tenemos más tiempo y también porque son días institucionalizados de descanso y diversión. Por eso, usa las tardes de los domigos, por ejemplo, para actividades familiares. Planificar un almuerzo en familia te dará toda la tarde libre para salir con tus amigos o ponerte a estudiar.
Otra buena idea es levantarse una hora antes de lo normal. En ese tiempo puedes acomodar tu casa, desayunar tranquila mientras revisas tus apuntes, darte un baño relajante… En fin, tendrás una hora más para no tener un día a las corridas.
Selecciona las actividades
Elige qué actividades son más importantes que otras, cuáles son imprescindibles y cuáles disfrutas más. Esto es muy importante para encontrar tiempos libres. Para esto, tienes que ser muy sincera contigo misma; se trata de hacer un balance entre tus prioridades y decir NO a todo aquello que no disfrutas o que no aporta beneficio alguno a tu vida.
Por ejemplo, mira menos tele, usa menos la pc cuando no le das ningún fin útil, no hagas visitas a personas que en verdad no quieres ver, deja de hacer cosas personales solo por compromiso o por culpa. Esto te va a dar más tiempo para pasar con las personas que quieres y practicar actividades de tu agrado.
Recarga tus energías
Todas las actividades físicas son las mejores opciones a la hora de recargar energía. Al ejercitar nuestro cuerpo lo distensionamos, lo liberamos del estrés negativo y le damos más pilas para continuar con el resto de las actividades. Si practicas cualquier tipo de deporte, danza o simplemente caminatas diaras, vas a necesitar menos horas para dormir porque tu cuerpo va a llegar más cansado a la noche. Ten en cuenta que muchas veces el cansacio es mental y no físico. Hay que cansar el cuerpo para descansar mejor.
Por todo es que es muy importante que encuentres dos hora semanales al menos para realizar actividades físicas que sean enteramente de tu agrado. No lo veas como tiempo perdido, al contrario, vas a ganar horas de actividades en otras áreas de tu vida y, también, vas a acortar los tiempos que tardas en resolver otras cosas, sencillamente porque el ejercicio trae aparejado un mayor nivel de concentración.
Sé realista al planificar tus actividades
No te pongas metas que te sean difíciles de alcanzar, no sigas consejos que no se adecuan a tu estilo de vida. Piensa que es imposible ser la estudiante perfecta, la madre perfecta, la trabajadora perfecta, la amante ideal y mucho más irrisorio es ser todo eso a la vez.
Espero que te hayan servido estos consejos para encontrar el equilibrio entre tu trabajo y tu vida privada.
¿Cuáles son tus tips? ¡Compártelos! Un abrazo, Coté.
Fuente: iMujer.com
16 mayo, 2012
Tips para evitar que tus compañeros no te miren de reojo cuando lloras, tienes rabia, miedo o ansiedad.
Llorar desconsoladamente o tener una repentina explosión de rabia en el lugar de trabajo, nunca ha sido muy bien visto. De hecho, es frecuente que se piense que actitudes como ésas son poco profesionales y vergonzosas. Pero, ¿es posible manejarlas?
Anne Kreamer intentó responder a esa pregunta tras vivir una experiencia poco grata cuando era vicepresidenta de Nickelodeon. Después de cerrar exitosamente un acuerdo de US$ 25 millones con Sony, la ejecutiva recibió una inesperada llamada de Summer Redstone, presidente y dueño mayoritario de Viacom, la compañía matriz del canal infantil. Obviamente pensó que su jefe iba a felicitarla, pero en lugar de ello le gritó por teléfono durante 90 segundos. Al colgar, Kreamer rompió en llanto.
“(La mía) fue una respuesta completamente natural a las circunstancias. Sabía que el señor Redstone había tenido un comportamiento inadecuado”, cuenta en su libro “It’s Always Personal”, en el que habla sobre las emociones en la oficina. El texto fue el resultado de dos años de investigaciones, durante los cuales recorrió su país (Estados Unidos) para hablar con docenas de científicos y otros expertos, y más de 200 ciudadanos comunes y corrientes acerca de sus sentimientos en el trabajo. E hizo varios hallazgos inesperados.
“Descubrí tres cosas que son fascinantes”, dijo la autora en una entrevista. “La primera es que el 88% de los americanos sienten que expresar más emociones en el trabajo sería algo bueno. En segundo lugar, que las personas que dijeron llorar en el trabajo no necesariamente eran infelices y llorar sencillamente era algo que hacían de vez en cuando. Y, finalmente, personas de todos los niveles de gestión -desde los más altos hasta los más bajos cargos- dijeron que han llorado en el trabajo. Así que llorar no es un obstáculo para el éxito”, señaló.
El estudio de Kreamer sugiere que las mujeres lloran mucho más que los hombres. “Un 41% de las encuestadas dijo que habían llorado en el trabajo, en contraste con un 9% de los hombres. Quizás los hombres estaban mintiendo, pero otras evidencias sugieren que es biológico. Las mujeres fabrican más prolactina, la hormona que se cree nos hace llorar, y cuando nosotras lloramos producimos un mayor volumen de lágrimas”, explicó.
En su libro, que fue publicado en 2011, la mujer también afirma que en la oficina es posible clasificar a los trabajadores en cuatro tipos de acuerdo a su personalidad. Así, están los ultrasensibles, “que hablan más de lo que escuchan, llevan sus emociones a flor de piel y son más tolerantes de ellas en otros, y son más ansiosos”, describe Kreamer. En el otro extremo están los creyentes, que “escuchan más que lo que hablan, encuentran un real significado en trabajar para organizaciones y se consideran a sí mismos felices”.
También es posible encontrar a los aceptadores, quienes esconden sus emociones y se orientan a los detalles. Y, finalmente, están aquellos que solucionan los problemas, quienes generalmente tienen cargos de liderazgo, tienden a sentirse en control y trabajan bien bajo presión. “Pero ellos pueden ser rígidos y piensan que tienen la respuesta correcta”, añade la autora.
(más…)
14 mayo, 2012
El crecimiento acelerado de las grandes urbes está generando dos fenómenos simultáneos en diversas partes del mundo: por una parte, ha relegado a las persona a la periferia, aumentando las distancias que recorren a diario entre su casa y el trabajo. Por otra parte, ha obligado a quienes viven dentro de la ciudad a vivir presa de los tacos que se generan en los horarios punta. Ambos elementos se confabulan para que las personas pasen más tiempo de lo normal arriba de sus autos o en la locomoción colectiva.
Un mal hábito que está trayendo nefastas consecuencias para la salud de las personas, según un estudio realizado por la U. de Washington, en St. Louis, a 4.297 personas. La investigación demostró que la cantidad de kilómetros que estas personas conducen a diario para ir de su casa al trabajo está directamente relacionado con una peor condición de salud: disminución de la aptitud cardiorrespiratoria, aumento de peso, mayor índice de masa corporal, circunferencia de cintura, presión arterial y otros indicadores de riesgo metabólico. No solo eso. Las personas que manejaban largas distancias participaban menos de actividades físicas moderadas o vigorosas como trotar, nadar o practicar gimnasia aeróbica, lo que empeoraba aun más su situación de riesgo.
Christine M. Hoehner, investigadora principal del estudio dijo a La Tercera que los malos índices de salud pueden deberse a que se trata de personas que queman menos caloría al día, ya que suman una nueva actividad sedentaria a sus vidas: manejar largos trayectos, lo que los hace estar por mucho tiempo sentados. “Una mayor distancia de trayecto puede llevar a una reducción en el gasto energético, en general”, dijo.
Sobre 16 km diarios
En la investigación, las personas analizadas fueron separadas en cinco grupos según la distancia diaria que recorrían con sus vehículos desde su casa hasta el lugar de trabajo: los que manejaban entre 0 y 8 km; entre 9,6 y 16 km; entre 17,6 km y 24 km; entre 25 y 32 km y más de 32 km al día. Los resultados mostraron que los que practicaban menos ejercicios, eran más obesos, tenían más grasa en la cintura e hipertensión eran los adultos que conducían las distancias más largas. Desde 17,6 km ya se mostraban cambios negativos, pero eran evidentes desde 25 km diarios. En cambio, los que recorrían trayectos más cortos (menos de 16 km al día) eran más deportistas y tenían menos adiposidades y presión alta.
Si bien la investigación tomó en consideración a personas que se desplazaban a través de carreteras, la autora dice que algunos sectores que tienen una alta congestión vehicular también impactan negativamente en la salud de las personas, ya que aunque no necesariamente manejan largas distancias, están por extensos períodos sentados en sus autos (o buses), a lo que se suma el nivel de estrés al que se ven sometidos por los tacos. “Eso repercute -al menos- en su presión arterial”.
En Chile, según datos del Núcleo de Estudios Metropolitanos de la UC, el 69% de las personas que viven en la Región Metropolitana se demoran más de 30 minutos cada día. En la práctica, una persona que vive en Vitacura, pero que trabaja en el centro de la capital, viaja más de 20 Km al día y en cada traslado demora más de 40 minutos en hora punta. Según el estudio de la doctora Hoehner, esa persona tiene más riesgos asociados a su salud.
¿Qué hacer? La experta dice que ya no se puede cambiar la mecánica de una ciudad, quienes viajan largos trayectos o están arriba del auto o la micro por mucho tiempo están obligadas a hacer ejercicio durante el día, como realizar caminatas o ir al gimnasio.
Fuente: La Tercera
8 mayo, 2012
Una jornada laboral común tiene por lo general 8 horas al día, es decir, 40 horas a la semana donde estamos gran parte del tiempo sentados frente a un monitor sin movernos ni realizar actividad física. ¿Qué consecuencias puede tener esto para nuestra postura? Muchas, y nada de positivas.
En primer lugar, el sedentarismo presente en la mayoría de los trabajos actuales es un factor que influye en el sobrepeso y además, el causante de muchas dolencias y traumatismos que pueden afectar a nuestra espalda, cuello, brazos y tendones, entre otros.
Macarena Scaff, kinesióloga de Clínica Avansalud, explica que cada vez es más común que los chilenos presenten lesiones músculoesqueléticas debido a este problema, lo que incide en su bienestar y productividad laboral. “Cuando la persona está mucho tiempo en una determinada posición la región lumbar, la zona cervical y las extremidades superiores son las partes más vulnerables a sufrir este problema”, comenta.
¿Qué podemos hacer para aminorar los daños? Macarena Scaff entrega los siguientes consejos que podemos aplicar día a día:
1.- Realizar pausas:
Cuando estamos muy concentrados en algo olvidamos pararnos y caminar, acciones que ponen en marcha nuestros músculos. “Lo ideal es hacer pausas del computador cada una hora, caminar un poco y volver al escritorio. Si tenemos que hablar con alguien que está en nuestra oficina, ojalá podamos ir a su puesto en vez de llamarlo o enviarle un mail, así logramos movimiento”, dice la experta.
2.- Equipamiento adecuado:
Una silla cómoda y que permita que nuestros pies descansen en el suelo, junto con un respaldo que contenga apropiadamente nuestra espalda es fundamental para lograr una buena postura y no causarnos daño. Además, el borde superior de la pantalla del computador debe quedar a la misma altura de nuestros ojos, ya que más arriba o más abajo podría dañar nuestro cuello. Idealmente, el mouse debe contar con un soporte de almohadilla para evitar la tendinitis.
3.- Cuidar la postura:
No basta con tener los implementos adecuados si no ponemos de nuestra parte. “Cuando nos sentamos debemos mantenernos derechos y no curvar la espalda. Nuestra cabeza debe estar derecha y nuestros pies deben poder tocar el suelo, cuidando que haya espacio suficiente en el piso”, dice Macarena Scaff.
4.- Preocupación laboral:
Muchas empresas han notado la proliferación de dolencias físicas entre sus empleados y han combatido sus efectos realizando actividades de prevención donde se enseña a mantener la buena postura y minimizar riesgos. “Ojalá todos los trabajos pudieran hacer cosas de este tipo, ya que así podrían evitarse muchos accidentes”, advierte la kinesióloga de Avansalud.
Fuente: Biut.cl
3 mayo, 2012
Página anterior