Sumergida en las “cocinas chilenas”, que “son varias y no una”, la escritora y antropóloga Sonia Montecino pesquisa la historia de la comida y sus vínculos identitarios a partir de lo que permanece en el norte, centro y sur del país. A través de su columna en la desaparecida Revista Rocinante, de su cátedra universitaria y de una investigación que revela más de un asunto valórico, la estudiosa ha desenvuelto su pasión por la cocina como una pionera exploradora, buscando profundizar en un ámbito que, a pesar de su aparente auge, carece del sustrato de conocimientos que permita poner en valor el inmenso patrimonio cultural que encierra. Un camino en el que, asegura, “aún queda demasiado por recorrer”
Entre las lagunas bibliográficas de nuestra cultura se cuenta, sin duda, la de la comida. Un tema al cual se han dedicado escasas publicaciones, como Apuntes para la historia de la cocina chilena, de Eugenio Pereira Salas, publicado en 1943. Un importante aporte es el libro La Olla Deleitosa (2006), de la antropóloga y escritora Sonia Montecino, que lleva a cabo una intensa labor en este ámbito. Destacable también es el trabajo de la historiadora Isabel Cruz, sobre la cocina colonial y, que aún no ha sido publicado.
Su propia pasión por la cocina condujo a Montecino a sumergirse en el mundo de la comida y sus relaciones con la identidad cultural de las distintas zonas del país. Primero fue su curso de Antropología Culinaria en la Universidad de Chile. “Ahí trabajamos el tema teórico, pero también hacemos una comida una vez al mes. No es una comida cualquiera. Son 20 o 30 alumnos y cada uno se pone con un plato que tiene que ver consigo mismo. Lo más bonito es que cuando termina el curso, los alumnos siguen haciendo sus comidas, entonces se genera una tradición”.
A raíz de este curso y de sus múltiples lecturas, inició un proyecto de investigación en el cual compara distintas cocinas regionales, acotando tres zonas: La primera región, “que es un borde cultural, donde se juntan la frontera de Perú y Bolivia, y también está la cultura de las salitreras en donde se proyecta toda una tradición propia”; la zona central, “donde también hay muchos cruces” , desde el Valle del Aconcagua hasta Talca y, por último, la décima región, Valdivia y Osorno, “por la tradición alemana y francesa, más todo lo huilliche y mapuche, unido a lo español”, explica la experta.
Las técnicas de preparación y la forma de consumo de los alimentos son los dos planos desde los cuales Sonia aborda la investigación. “Ambos planos encierran significados para las personas involucradas y desde el punto de vista antropológico”. En cada uno de ellos la estudiosa define hilos conductores. Respecto a las técnicas, se centra en preparaciones basadas en el uso de piedras, seleccionando, en el norte, la Calapurca, que es una especie de sopa; en la zona central, el chancho en piedra y en el sur, el curanto. En cuanto al consumo, y como una forma de “leer mejor los elementos identitarios”, elige comidas con un carácter festivo, no cotidiano, asociadas a ocasiones especiales y, por lo tanto, con un gran significado comunitario. Se suman así el ceviche y el picante del norte; la empanada, el pastel de choclo y las humitas de la zona central y las cazuelas, el charquicán valdiviano y el estofado de San Juan, en el sur.
Fuente:Rosario Mena, http://www.nuestro.cl/
5 mayo, 2010

El higienismo es una corriente nutricional que se basa principalmente en una correcta combinación de alimentos, lo que previene enfermedades y activa mecanismos de autosanación del cuerpo. Puedes incluir una serie de hábitos higienistas en la dieta para mejorar tu calidad de vida, o bien, transformarte en un higienista hecho y derecho.
El higienismo nace, alrededor de 1820, por la inquietud de un grupo de naturistas norteamericanos que se dieron cuenta que su estilo de alimentación no era del todo preventivo frente a una gama de enfermedades comunes.
Los impulsores del higienismo tuvieron la lucidez de asociar o compatibilizar los alimentos de un modo armónico y absolutamente respetuoso del aparato digestivo del ser humano, pues concluyeron que las enfermedades eran provocadas por una mala combinación de los alimentos más que por la restricción de algunos de éstos. Por ello, la base de esta forma de alimentación es la compatibilidad de los alimentos.
Al higienismo también se le conoce como terapia proactiva.
Al lograr una correcta combinación alimentaria se reservaría la energía vital para una óptima manera de vivir. Esta energía es la que hace funcionar al organismo y es la que permite al ser humano disfrutar la afectividad, las relaciones con otras personas y vivir en plenitud. De esta forma, el higienismo podría mejorar la percepción del entorno de cada individuo y lograr que éste valore lo que es realmente importante en su vida, porque se está ahorrando la energía que se gasta de manera innecesaria en digerir los alimentos equivocados.
Para practicar el higienismo hay que conocer los componentes de los alimentos, para aprender a mezclarlos de forma correcta y, de esta manera, lograr un funcionamiento óptimo del aparato digestivo.
Quienes practican esta corriente no consumen leche, azúcar ni alimentos refinados como arroz blanco o harina. No toman agua de la llave, ni utilizan el microondas, no recalientan las comidas, ni consumen frituras.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 80 por ciento de las enfermedades tiene su origen en una mala alimentación. El higienismo es un sistema de vida que corrige esa alimentación inadecuada, lo cual previene enfermedades y, si ya existen, activa mecanismos de autosanación del cuerpo”.
No nos alimentamos de lo que comemos, sino de lo que digerimos bien. Para los higienistas el mínimo consumo óptimo significa el máximo rendimiento orgánico, lo que marca la diferencia entre terminar de vivir a terminar de morir. Terminar de morir es cuando el cuerpo se viene degenerando con los años y muere cuando ya no es capaz de seguir soportando la carga a la cual está sometido. En cambio, terminar de vivir es cuando la persona obtiene una longevidad legítima, independiente, lúcida y digna.
En prevención, hay pautas generales de alimentación. Sin embargo, para desintoxicarse, obtener un objetivo en salud o frente a un mal diagnóstico, el tratamiento es absolutamente personalizado pues en general no hay dos sistemas biorítmicos iguales.
La terapia proactiva efectúa un estudio denominado biodiagnosis, que dura aproximadamente una hora y media y revela la historia clínica de la persona.
Todo lo que comemos se transforma en sangre y si comemos sano, nuestra sangre será pura y sin toxinas. El cuerpo logra regenerarse una vez que se han podido limpiar los más de 100 mil kilómetros que tenemos de tubería interna.
Sabores compatibles
El higienismo se basa en la compatibilidad básica de los nutrientes, es decir, los alimentos que pueden o no ser combinados. Una mezcla inadecuada generaría putrefacción en el aparato digestivo; mientras que buenas combinaciones desarrollarían una fermentación óptima para la fabricación de sangre pura. Así se forman tejidos de mejor calidad y al mismo tiempo se incrementan las defensas del organismo.
A través del higienismo se pueden desinflamar órganos, disminuir tumores, regenerar arterias o eliminar quistes. Todo terapeuta higienista debe saber las combinaciones de cada alimento, no por grupo sino como alimento específico de la naturaleza”.
Por ejemplo jamás habría que mezclar una fruta dulce con una ácida. Sólo se puede juntar una ácida con una semiácida. Desde el punto de vista higienista, comer ensaladas de frutas resultaría nocivo para la salud pues se produce un caos en el aparato digestivo por la variedad de alimentos.
Los desgastes por incompatibilidades bajan las defensas y hacen que el organismo trabaje en exceso, desatando un envejecimiento precoz.
No hay nada peor que el postre para un higienista. O nos alimentamos de frutas o de verduras, pero nunca de ambos. La única salvedad es la manzana, porque es una especie de papa dulce que, al ser antiácida, ayuda a la digestión. Es similar a un antiácido efervescente en fruta.
Al momento de comer se debe conocer los modos de hacerlo, como por ejemplo: comenzar con los alimentos más ácidos hasta llegar a los más dulces. De los más acuosos a los más densos. Primero, las frutas, luego las verduras y finalmente, el almidón, las proteínas o los lípidos.
Alimentos y comestibles
El ser humano ingiere dos grandes grupos de productos: los alimentos y los comestibles. Los primeros son productos naturales; mientras que los otros, también pueden ser productos naturales, sin embargo, son tratados por una serie de prácticas como freír, cocer, recocer, recalentar, refinar, conservar mediante aditivos, colorantes y estabilizantes, lo cual los hace perder todos sus componentes nutritivos.
Por ello, la dieta debe estar compuesta principalmente por frutas jugosas,
oleosas y hortalizas crudas, pues éstos contienen todos los componentes que el cuerpo necesita.
Desde el punto de vista del higienismo, los humanos son frugívoros-vegetarianos y lo ideal sería consumir los alimentos tal cual los entrega la naturaleza. Sin embargo, como ya no vivimos en un medio natural y en la actualidad todos los alimentos son producidos con intervención humana, la dieta ya no puede ser ideal debido a que estos frutos que se encuentran en las ciudades no tienen el valor biológico, energético y nutricional de antaño. Por esta razón, no se puede llevar una dieta exclusivamente de estos frutos pues podría ocasionar carencias nutricionales. En ese sentido, la dieta higienista debe ser complementada en parte con otros alimentos como verduras, germinados, cereales integrales, legumbres, etc., los cuales se consumen en su mayoría crudos.
A diferencia de los vegetarianos, los higienistas no creen en la necesidad de buscar fuentes de proteínas que reemplacen a las de la carne. “Cuando el cuerpo está limpio, produce sus propias proteínas.
Existen una serie de productos que quedan fuera de la dieta higienista como el azúcar, por ejemplo, que sería otro elemento nocivo para la salud pues provocaría perturbaciones digestivas, diabetes, nerviosismo, desmineralización y descalcificación de los huesos, caries, gingivitis, entre otras afecciones. La única fuente de azúcar son las frutas y la miel.
La sal, por su parte, tendría un alto grado de incidencia en las enfermedades degenerativas. El sodio obtenido de la sal comercial es irritante. Las sales minerales contenidas en los productos naturales pueden ser asimiladas por el aparato digestivo del ser humano, pues son sustancias que han logrado ser asimilables para el cuerpo por los propios vegetales.
El pan blanco es otro alimento que no consumen los higienistas. La harina refinada no posee los minerales, vitaminas y fermentos que están naturalmente en el grano de trigo completo. El pan blanco debe ser reemplazado por un auténtico pan integral.
Los higienistas tampoco consumen café ni té y en la medida de lo posible, no toman fármacos ni medicamentos naturales. “Los higienistas CASI nunca se enferman”
No comen grandes cantidades y no se alimentan muy tarde. Todo almuerzo o cena debe comenzar con una ensalada grande al mediodía y más pequeña por la noche, aliñándola sólo con aceite de oliva o de maíz no transgénico.
Si se está en plena etapa de desarrollo, se recomienda el uso moderado de lácteos procesados naturalmente como yogur natural, queso fresco o ricota.
El higienismo es un estilo de vida que ayuda a vivir en armonía con las necesidades fisiológicas del organismo, y ello se lograría sólo consumiendo alimentos sanos bien combinados y dejando de lado todos los productos intervenidos e industrializados.
En síntesis, los higienistas aseguran que tienen la clave no sólo para vivir sanos, sino también para vivir hasta que la propia naturaleza diga lo contrario.
Y tú..Practicas el higienismo?? Cuéntanos tu experiencia.
Fuente: www.pverde.cl
22 febrero, 2010

¿Cambias tu forma de comer cuando traes mayores tensiones? Aprende a no usar la comida para controlar tu ansiedad
Nuestra forma de comer se ve alterada cuando atravesamos un periodo de mayor nerviosismo como un nuevo trabajo, un viaje, un examen médico, una prueba que nos abrirá las puertas de un nuevo curso… ¿Te has preguntado si tu estado de ánimo condiciona a tu alimentación?
Si observas a tu alrededor, a todo el mundo le pasa: una amiga, tu hermano, tu mamá, tú misma, cambiamos el modo de alimentarnos de acuerdo a las tensiones que traemos y modificamos nuestros hábitos alimenticios debido a nuestra ansiedad.
Estado de ánimo = alimentación
Hay quienes cuando están tristes comen menos o no comen, otros en un estado de ansiedad o angustia comen más, de prisa, de forma compulsiva o desorganizada, más dulce o más salado, para calmar los nervios frente a una situación que les desbarata el ánimo.
Lo que sucede es que comer está asociado a la calma: “La comida está muy unida a lo emocional y al afecto, porque la alimentación es el primer vínculo que tenemos con nuestra madre, y en el bebé la succión lo lleva a la calma. (más…)
24 diciembre, 2009
“En ocasiones sólo tragamos, no nos concentramos en comer”, explica la
nutricionista Alejandra Alarcón, del Centro de Tratamiento de la Obesidad, en un repaso por las costumbres alimenticias de los chilenos y chilenas de hoy.
7:30 am. Desayuno: corriendo a la rápida para alcanzar la micro o subirse al auto y lidiar con los tacos. El último pensamiento antes de emprender el viaje: tengo hambre.
8:00 am. Camino al trabajo: un vendedor ofrece apetitosas golosinas.
10:00 am. En la oficina: cafecito con galletas dulces para engañar al estómago.
Esta es la realidad de miles de chilenos que día a día, por cumplir con sus obligaciones laborales y compromisos personales han postergado lo más importante: una alimentación balanceada y nutritiva.
La nutricionista Alejandra Alarcón, del Centro de Tratamiento de la Obesidad UC, señala que el ritmo de vida, la disponibilidad a toda hora y en todo momento de alimentos con altos contenidos de azúcar, ha hecho que entre los chilenos haya aumentado el consumo de azúcar, de bebidas gaseosas dulces, de pan, en desmedro de otros alimentos más nutritivos para el organismo, como las legumbres y el pescado. (más…)
30 junio, 2009