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El caso Jessica Simpson: ¿se pueden bajar todos los kilos después del embarazo?

¿Ubicas a Jessica Simpson, la actriz y cantante estadounidense que vestía unos ajustados y cortísimos shorts de jeans cuando interpretó a Daisy Duke en la película “Los Dukes de Hazzard”? Seguramente alguna vez has visto una imagen de ella y la recuerdas como la sexy mujer con un cuerpo espectacular, que dejó a muchos hombres con la boca abierta cuando vieron la cinta del director Jay Chandrasekhar.

Sin embargo hoy su realidad es radicalmente distinta. Simpson (31) está embarazada y su hija nacerá a fines de este mes. ¿Y qué?, seguramente te preguntarás. La respuesta es simple y la puedes encontrar si buscas en internet las últimas fotos que se han publicado de ella, con lo que te darás cuenta de que está casi irreconocible. Claro, porque la otrora esbelta y tonificada actriz ha subido más de 18 kilos -algunos hablan de hasta 25- durante su “dulce espera” y sin duda se le notan.

“Cuando estaba embarazada de gemelos tenía la mitad de su tamaño (…) Ella se ve demasiado grande. Yo tenía dos bebés dentro de mí y no estaba tan enorme como ella”, afirma una mujer en un foro de internet sobre el tema. “Ella ha subido demasiado de peso y no todo es bebé. Lo bueno es que podrá pagarle a un entrenador para volver a lucir como Daisy Duke”, sostiene otra entre los múltiples comentarios que se pueden encontrar en la red sobre el estado físico de la también diseñadora de moda.

Incluso especialistas han criticado la gordura de la actriz. “Nadie nunca debería verse como Jessica Simpson. Ella es absolutamente una cerdita… No puedo creer lo pesada que está”, dijo la ginecobstreta Tara A. Solomon, directora médica del Women’s Wellness Center de Florida, a una periodista de la revista Slate.

Y en realidad no es difícil que esté así si se considera que durante su embarazo la actriz no se ha privado de nada. De hecho, en su cuenta de Twitter ha confesado que los macarrones con queso son su desayuno, siente debilidad por los sándwich de mantequilla de maní, come melón con sal a toda hora y se ha vuelto adicta al menú Tex Mex.

Pero a ella parece no importarle su aumento de peso e incluso se aventuró a posar desnuda en la portada de abril de la revista Elle. Además, está segura de que después de dar a luz recuperará su antigua y envidiable figura. “Tuve un gran embarazo. Comer y no tener que preocuparme mucho por ello ha sido divertido. Tomarse un descanso del trabajo ha sido definitivamente divertido. Pero estoy lista para que se termine. ¡Estoy lista para tener mi cuerpo de nuevo!”, señaló a Hello Magazine a fines de marzo pasado.

La duda que queda es ¿podrá lograrlo? Quizás ella sí, ya que tiene los recursos como para “ayudarse” con cirugías, tratamientos y personal trainers. Pero, ¿qué ocurre con el común de las mujeres?

Aumento poco saludable

“No es nada beneficioso ni para ella ni para la guagua subir esa cantidad de kilos en el embarazo”, sostiene Patricia Rodríguez, nutricionista de Clínica Alemana, al referirse a la situación en la que se encuentra Jessica Simpson y antes de responder a la pregunta de si es posible que una mujer vuelva al peso que tenía antes del embarazo subiendo esa cantidad de kilos.

La especialista agrega que con un excesivo aumento de kilos durante la gestación, la madre se arriesga a hacer una hipertensión, una diabetes gestacional y otros cuadros peligrosos tanto para ella como para su hijo. Por esta razón, llama a subir lo recomendado, es decir, entre nueve y 12 kilos si se trata de un solo feto y la mujer está en un estado nutricional normal.

Y la pregunta del millón, ¿se pueden bajar los kilos de más? “Siempre se puede, pero no es que sea muy simple ni corto”, advierte Patricia Rodríguez, y explica que es necesario hacer un plan de adelgazamiento que incluya una alimentación equilibrada, bien fraccionada y actividad física en la medida de lo posible. “Eso además va a activar más el metabolismo, va a ayudar con el gasto calórico y va a recuperar toda la masa muscular”, afirma.

Sin embargo, la nutricionista aclara que la pérdida de peso nunca va a ser inmediata, es decir, es equivocado pensar que nacerá la guagua y se bajarán los kilos extras. “Posiblemente va a demorarse entre tres y seis meses dependiendo de la persona, de la actividad física que realice, etc. Hay un montón de factores que van a influir. Pero sí es absolutamente posible volver al peso inicial”, insiste.

La especialista recalca que la lactancia es una excelente instancia para que las madres adelgacen, esto debido a que el gasto calórico de ellas aumenta considerablemente, ya que su organismo sí o sí tiene que producir leche. Eso sí -señala Patricia Martínez- esto no ocurrirá si la mujer no se alimenta de manera apropiada, “come como loca y cualquier cantidad de calorías”. “Ni siquiera digo que siga una dieta hipocalórica, con una alimentación equilibrada basta”, dice la nutricionista.

Otro factor a considerar es que a las mujeres que suben mucho de peso durante su embarazo, puede que tras el parto les quede la tendencia a engordar. Sin embargo, esto -explica la especialista- no se debe tanto a que haya cambiado su metabolismo, sino que más bien tiene que ver con el estilo de vida que tengan, con cómo comen y qué actividad física realizan. “Por lo general, las mujeres después de que son mamás se ponen un poco más sedentarias. Hay veces que en el período de posnatal están en su casa, sin hacer nada en el sentido físico. Entonces, eso va ayudando a que vayan quedándose con los kilos”, sostiene.

¿Le ocurrirá eso a Jessica Simpson? En los próximos meses tendremos la respuesta, aunque se sabe que la actriz, cantante y diseñadora ya tiene un plan para bajar de peso. El sitio Hollywood Life informó la semana pasada que Weight Watchers -una compañía internacional que ofrece productos dietéticos y servicios, para ayudar a adelgazar y mantener el peso- le ofreció a Simpson tres millones de dólares por convertirse en su portavoz. Además, ella ha dicho que recurrirá a Harley Pasternak, un entrenador con quien trabajó en 2007 y logró bajar nueve kilos. Veremos si esta vez también le funciona.

Fuente: Emol.com

 

Dejar un comentario 17 abril, 2012

Muchos dulces en el embarazo pueden significar una guagua gorda

El consumo de substancias en el embarazo puede causar efectos nocivos en el feto, desde neumonía en el caso de las fumadoras, hasta síndrome de alcoholismo fetal en las bebedoras. A estos hay que sumar otro riesgo más: obesidad infantil en las consumidoras de dulces.

Un estudio realizado por la Universidad Politécnica de California y la Universidad de Brown descubrió que aquellas madres que consumían más dulces o bebidas azucaradas durante el primer trimestre del embarazo eran más propensas a tener bebés obesos o más grandes de lo normal, que aquellas mujeres que reducían el azúcar durante la gestación.

La investigación consistió en un seguimiento hecho a 285 mujeres embarazadas.  También se recopilaron datos del peso de los bebés que nacieron, desde el parto hasta que cumplieron los seis meses de edad.

La investigación descubrió que el consumo de azúcar en las etapas tempranas de la gestación efectivamente influía en el peso de los bebés, aunque los efectos variaban según la condición inicial de la madre.

Por ejemplo, las mujeres que tenían un peso normal durante el embarazo y consumían bebidas azucaradas tenían una mayor posibilidad de tener bebés más grandes de lo normal, en comparación con aquellas que no consumían sodas con tanta frecuencia.

Por otra parte, las madres que presentaban sobrepeso u obesidad durante el embarazo, y que consumían más del 20% de sus calorías diarias a partir de dulces o bebidas, tenían el doble de riesgo de tener una guagua obesa que aquellas que moderaban su consumo de azúcar.

La profesora de kinesiología de la Universidad Politécnica de California, Suzanne Phelan, declaró a Usa Today que “las futuras madres necesitan limitar su ingesta de azúcar temprano en el embarazo para reducir potencialmente el riesgo de obesidad en sus niños”.

Alimentación en el embarazo: Un tema complicado 

Existen varios mitos respecto a la alimentación de las mujeres embarazadas, siendo uno de ellos el que se tiene que “comer por dos” durante la gestación, afirmación que es refutada por la nutricionista del Centro de Obesidad UC, María José Ríos.

“Las recomendaciones nutricionales para una mujer embarazada son básicamente que se preocupe de la calidad de su alimentación. Eso quiere decir consumir 3 a 4 porciones de lácteos descremados en el día, consumo regular de pescados a la semana, verduras y frutas a diario, alimentos integrales para evitar la constipación, etc. Asimismo, se recomienda fraccionar la alimentación y no saltarse las comidas”, afirma.

Ríos advierte que los “antojos” que sufren las embarazadas no deben ser tomados literalmente, ya que la obesidad en la gestación también trae efectos negativos en el feto, que van desde macrosomia fetal a diabetes gestacional, entre otros.

Por fortuna, existe una manera de satisfacer las ansias por algo dulce sin tener que volcarse con chocolates o tortas. Según Ríos, además de frutas, se puede  ingerir helados de agua, flanes dietéticos, postres de leche (descremados) o frutas deshidratadas.

Fuente: Emol.com

Dejar un comentario 26 marzo, 2012

Vitamina D, la clave para un buen embarazo

Sus bajos niveles podrían desencadenar el doble de riesgo de sufrir trastornos de lenguaje en edad escolar.

Un reciente estudio realizado por el Instituto de Investigación Telethon relativo a salud infantil en Perth – Australia, indicó que los bajos niveles de vitamina D presentes en el útero durante la etapa de gestación, podría dañar el desarrollo lingüístico de los pequeños, afectando entre otras cosas, su capacidad de aprender palabras desconocidas y componer frases largas.

A pesar de este déficit en el área del lenguaje, la investigación no determinó ninguna relación entre esta vitamina y problemas conductuales o emotivos manifestados durante la infancia.

El muestreo, publicado en la revista Pediatrics, incluyó a más de 740 mujeres embarazadas, siguiendo su nacimiento, desarrollo y comportamiento de su hijo hasta cumplidos los 17 años de edad.”El bebé en vías de desarrollo depende completamente de la madre para sus niveles de vitamina D, y ahora demostramos que esto puede tener un impacto en su desarrollo cerebral” – Andrew Whitehouse, encargado de encabezar el estudio.

Entre los resultados se concluyó que un cuarto de las mujeres monitoreadas presentó niveles bajos de vitamina D, relacionados en parte a la escasa exposición a los rayos solares. El retraso lingüístico se vio principalmente en niños entre cinco y diez años.

Era sabido desde hace años que la insuficiencia de vitamina D durante el embarazo se asocia con una serie de efectos adversos sobre la salud de los hijos, como escaso crecimiento y asma, pero este es el primer estudio que revela una asociación con las dificultades del lenguaje. En este aspecto, el especialista destacó la importancia de este nuevo descubrimiento “Los resultados son importantes porque se sabe que en los países más avanzados los niveles de vitamina D en las mujeres disminuyeron progresivamente en los últimos 20 años” indicó Whitehouse.

Tales problemas resultan particularmente preocupantes si persisten durante los años de la escuela, considerando que en la actualidad alrededor de un 12% de los niños pequeños presentan retrasos linguísticos. Aunque muchos resuelven esta dificultad antes de iniciarse la etapa escolar, quienes no logran superarlo, tienden a vivir gran parte de su vida con esta deficiencia.

Las implicaciones del estudio, podrán abrir camino para facilitar tratamientos más rápidos y prevenir dificultades en el lenguaje.

Fuente: Biut.cl

Dejar un comentario 1 marzo, 2012

Ginecólogo, necesidad de todas las mujeres

 

 

Esta especialidad no solamente trata el aparato reproductor femenino. Por su regular cercanía con la mujer, puede ser un gran aporte en la detección de otras enfermedades, las que te contamos a continuación.

La primera causa de muerte de las chilenas son las enfermedades cardiovasculares, patologías que están fuertemente asociado a condiciones de obesidad y sedentarismo. Si bien este tipo de patologías no tienen nada que ver con la especialidad de ginecología, en la calidad de médico de cabecera de las mujeres, estos expertos resultan claves a la hora de prevenir y difundir el autocuidado.

La visita al gineco-obstetra debería abarcar más allá de los exámenes relacionados con el aparato reproductor femenino. Esto, porque generalmente es el único especialista que las mujeres visitan de forma regular durante toda su vida y como tal es que tiene la oportunidad valiosa de detectar a tiempo problemas asociados por ejemplo a la nutrición. Entre ellos las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

Según la Encuesta Nacional de Salud de 2010, en nuestro país 1 de cada 3 mujeres de más de 45 años tiene obesidad, mientras que un 92% reconoce ser sedentaria. Esta dramática realidad fue analizada en el último congreso de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG) por el Dr. Felipe Pollak, médico experto en nutrición y diabetes. “Para un ginecólogo lo más importante es tratar de identificar a las personas en riesgo y ayudar a la prevención. Lo primero es pesar y medir la circunferencia abdominal para diagnosticar en forma temprana cuando la mujer está con exceso de peso o en riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular. Así, el ginecólogo (a) puede indicar algunas pautas que ayuden a corregir el problema o bien derivar a un especialista en nutrición”, enfatiza.

La mujer debe realizarse un chequeo anual que incluya toma de presión arterial y exámenes de laboratorio que permitan ver si hay alteraciones de la glicemia o alteración de los lípidos sanguíneos.

En cuanto a la Resistencia a la Insulina (RI), éste es un problema que tiene el 30% de los adultos y es más frecuente sobre los 45 años y en mujeres con sobrepeso. Lo importante es saber identificar cuándo esa persona necesita un tratamiento farmacológico.

El apoyo ginecológico es necesario para la superación de diversas patologías. Por ello, varios médicos relacionados a la salud, recalcan la función de esta especialidad en algunas condiciones particulares de la vida de la mujer.

Etapa gestacional

En el caso del embarazo, es importante iniciarlo con un peso adecuado, evitando la obesidad y tener una alimentación variada, rica en nutrientes, frutas y verduras. “Lo normal es que una mujer suba entre 8 y 12 kilos durante el periodo de gestación”, indica el Dr. Juan Guillermo Rodríguez, especialista en salud materno fetal de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG).

Asimismo, una vez que la mujer esté embarazada se requiere un chequeo detallado durante el primer trimestre de la gestación y el seguimiento según lo que indican las normas para la pesquisa de diabetes gestacional.

Cáncer y obesidad

Además de ser un factor de riesgo en enfermedades cardio y cerebrovasculares, está demostrado que el exceso de peso incrementa tanto la aparición como la mortalidad por cáncer. “En general el sobrepeso aumenta el riego de varios tipos de cáncer – como el renal y vesicular -, pero en el caso de la mujer, después de los 50 años el sobrepeso es un factor de riesgo en cáncer de mama y cáncer de endometrio”, apunta el Dr. Octavio Peralta, especialista en ginecología oncológica de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG).

Dieta

Todo tratamiento debe tener un objetivo. “Si tengo a una paciente con exceso de peso y mi objetivo es que baje los kilos a corto plazo, porque tiene que embarazarse luego o está con un problema metabólico que requiere una solución rápida, está demostrado que las dietas más efectivas son aquellas bajas en carbohidratos”, sostiene el Dr. Felipe Pollak. Por otro lado, agrega que “estudios recientes muestran que un patrón de dieta mediterránea con restricción moderada de calorías es muy efectivo en la baja y mantención del peso”. Pero, “si el objetivo es prevenir enfermedades futuras, el estilo de dieta que ha demostrado más efectividad contra la diabetes y la enfermedad cardiovascular es aquella con restricción de grasas saturadas y el estilo de alimentación mediterráneo. En ese sentido, la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), recientemente elegida como la más sana en el mundo, se caracteriza por un bajo aporte de sal, azúcar y grasas de origen animal”.

Ejercitación

Para el Dr. Felipe Pollak no sólo es relevante que la paciente baje de peso, sino que lo mantenga y realice ejercicios en forma regular. “El metabolismo en la mujer funciona diferente al hombre. La mujer tiene menor masa muscular y mayor contenido graso, en consecuencia su gasto energético es menor y metabólicamente es más eficiente, necesita gastar más y, por lo tanto, debe aumentar la actividad cardiovascular o aeróbica (caminatas, trote, marcha, bicicleta, elíptica, spinning, etc.) que es lo más eficiente para bajar de peso”.

En el caso de las mujeres que suben de peso después de un embarazo, la lactancia materna puede ser una medida fundamental para recuperar el peso normal ya que mucha de la energía que guarda la mujer como depósito graso está destinado a ese propósito.

¡Excelente tema! No olvidemos nuestra visita al ginecólogo, la salud es lo primero. Un abrazo, Mane.

Fuente: Biut.cl


La primera causa de muerte de las chilenas son las enfermedades cardiovasculares, patologías que están fuertemente asociado a condiciones de obesidad y sedentarismo. Si bien este tipo de patologías no tienen nada que ver con la especialidad de ginecología, en la calidad de médico de cabecera de las mujeres, estos expertos resultan claves a la hora de prevenir y difundir el autocuidado.

La visita al gineco-obstetra debería abarcar más allá de los exámenes relacionados con el aparato reproductor femenino. Esto, porque generalmente es el único especialista que las mujeres visitan de forma regular durante toda su vida y como tal es que tiene la oportunidad valiosa de detectar a tiempo problemas asociados por ejemplo a la nutrición. Entre ellos las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

Según la Encuesta Nacional de Salud de 2010, en nuestro país 1 de cada 3 mujeres de más de 45 años tiene obesidad, mientras que un 92% reconoce ser sedentaria. Esta dramática realidad fue analizada en el último congreso de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG) por el Dr. Felipe Pollak, médico experto en nutrición y diabetes. “Para un ginecólogo lo más importante es tratar de identificar a las personas en riesgo y ayudar a la prevención. Lo primero es pesar y medir la circunferencia abdominal para diagnosticar en forma temprana cuando la mujer está con exceso de peso o en riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular. Así, el ginecólogo (a) puede indicar algunas pautas que ayuden a corregir el problema o bien derivar a un especialista en nutrición”, enfatiza.

La mujer debe realizarse un chequeo anual que incluya toma de presión arterial y exámenes de laboratorio que permitan ver si hay alteraciones de la glicemia o alteración de los lípidos sanguíneos.

En cuanto a la Resistencia a la Insulina (RI), éste es un problema que tiene el 30% de los adultos y es más frecuente sobre los 45 años y en mujeres con sobrepeso. Lo importante es saber identificar cuándo esa persona necesita un tratamiento farmacológico.

El apoyo ginecológico es necesario para la superación de diversas patologías. Por ello, varios médicos relacionados a la salud, recalcan la función de esta especialidad en algunas condiciones particulares de la vida de la mujer.

ETAPA GESTACIONAL


En el caso del embarazo, es importante iniciarlo con un peso adecuado, evitando la obesidad y tener una alimentación variada, rica en nutrientes, frutas y verduras. “Lo normal es que una mujer suba entre 8 y 12 kilos durante el periodo de gestación”, indica el Dr. Juan Guillermo Rodríguez, especialista en salud materno fetal de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG).

Asimismo, una vez que la mujer esté embarazada se requiere un chequeo detallado durante el primer trimestre de la gestación y el seguimiento según lo que indican las normas para la pesquisa de diabetes gestacional.

CANCER Y OBESIDAD


Además de ser un factor de riesgo en enfermedades cardio y cerebrovasculares, está demostrado que el exceso de peso incrementa tanto la aparición como la mortalidad por cáncer. “En general el sobrepeso aumenta el riego de varios tipos de cáncer – como el renal y vesicular -, pero en el caso de la mujer, después de los 50 años el sobrepeso es un factor de riesgo en cáncer de mama y cáncer de endometrio”, apunta el Dr. Octavio Peralta, especialista en ginecología oncológica de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG).

DIETA


Todo tratamiento debe tener un objetivo. “Si tengo a una paciente con exceso de peso y mi objetivo es que baje los kilos a corto plazo, porque tiene que embarazarse luego o está con un problema metabólico que requiere una solución rápida, está demostrado que las dietas más efectivas son aquellas bajas en carbohidratos”, sostiene el Dr. Felipe Pollak. Por otro lado, agrega que “estudios recientes muestran que un patrón de dieta mediterránea con restricción moderada de calorías es muy efectivo en la baja y mantención del peso”. Pero, “si el objetivo es prevenir enfermedades futuras, el estilo de dieta que ha demostrado más efectividad contra la diabetes y la enfermedad cardiovascular es aquella con restricción de grasas saturadas y el estilo de alimentación mediterráneo. En ese sentido, la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), recientemente elegida como la más sana en el mundo, se caracteriza por un bajo aporte de sal, azúcar y grasas de origen animal”.

EJERCITACION


Para el Dr. Felipe Pollak no sólo es relevante que la paciente baje de peso, sino que lo mantenga y realice ejercicios en forma regular. “El metabolismo en la mujer funciona diferente al hombre. La mujer tiene menor masa muscular y mayor contenido graso, en consecuencia su gasto energético es menor y metabólicamente es más eficiente, necesita gastar más y, por lo tanto, debe aumentar la actividad cardiovascular o aeróbica (caminatas, trote, marcha, bicicleta, elíptica, spinning, etc.) que es lo más eficiente para bajar de peso”.

En el caso de las mujeres que suben de peso después de un embarazo, la lactancia materna puede ser una medida fundamental para recuperar el peso normal ya que mucha de la energía que guarda la mujer como depósito graso está destinado a ese propósito.

Dejar un comentario 29 febrero, 2012

¿Puede la placenta predecir enfermedades futuras?

Un estudio realizado por la UC determinó que la placenta es una especie de caja negra, a través de la cual se pueden conocer los riesgos a desarrollar ciertas enfermedades en la adultez ¿Cómo? Aquí te contamos.

¿Se imagina que, a horas de nacer su hijo, el médico pudiera informarle no sólo su talla y peso, sino también su riesgo de desarrollar ciertas enfermedades en la adultez? ¿Y así, prevenir su aparición? Un reciente estudio de la UC, apoyado por Fondecyt, podría hacerlo realidad el sueño de miles de parejas, de adelantarse a posibles patologías de sus hijos a lo largo de su vida.

Con el objetivo de descifrar la información clave que contiene la placenta -y que puede impactar en la salud de un ser humano, hasta en su vida adulta- la doctora Paola Casanello, investigadora de la División de Obstetricia y Ginecología de la UC, junto a un equipo de investigadores, iniciaron una serie de estudios inéditos en su tipo. El último de ellos acaba de recibir la aprobación de Fondecyt y comenzará en marzo.

Sus resultados, realmente asombrosos. La doctora Casanello, señala que “La placenta es como la caja negra del embarazo; puede dar mucha información de lo que ocurrió durante la gestación e, incluso, ayudarnos a determinar si un niño tendrá mayor riesgo de desarrollar ciertas enfermedades. Pese a ello, hasta ahora se la ha estudiado poco. Después del parto ¡se suele botar a la basura!”.

Placenta: un órgano vital

En la medida que la placenta se forma adecuadamente, el feto puede crecer bien, pues recibe los nutrientes y oxígeno que requiere a través del flujo sanguíneo. De no ser asçi, la especialista señala que “cuando hay una disfunción placentaria, el niño deja de crecer o lo hace más lentamente”, explica esta especialista. Lo peor es que, muchas veces, esta situación no sólo afecta su peso y talla al nacer, sino que tiene secuelas a largo plazo:

“El feto en el útero es capaz de adaptarse a la deprivación de oxígeno y nutrientes, redistribuyéndolos hacia los órganos principales, como el cerebro y corazón, pero lo hace a expensas de otros, como el hígado, intestino, pulmones y huesos, que reciben un flujo mucho menor. Hoy se sabe que eso que genera un daño importante, que hace que estos niños estén más predispuestos a ciertas enfermedades, comparados con los que nacieron con peso normal”, explica la doctora Casanello.

Estudios del doctor Francisco Mardones -Profesor de la Escuela de Medicina UC y colaborador del equipo investigador- demostraron que niños que tuvieron bajo peso al nacer, a los 10 años de edad mostraron mayores índices de obesidad, hipertensión y resistencia a la insulina.

Esta predisposición de los bebés de bajo peso al nacer para desarrollar patologías vasculares en la vida de adulta se conoce como “Programación fetal de las enfermedades del adulto”. Y según estudios, tendría su origen en la restricción de oxígeno y nutrientes sufrida durante la gestación. “La placenta es un tejido vascular que contiene información genética del feto y que nos puede dar información clave de cómo fue su adaptación a la vida intrauterina. Es por esta razón que la hemos elegido como material de estudio”, indica.

Marcadores placentarios

En este último trabajo los investigadores intentarán conocer los mecanismos precisos por los que un niño de bajo peso al nacer tiene más riesgo de desarrollar estas enfermedades vasculares. También se incluyó a bebés macrosómicos, es decir, quienes pesan más de 4 kilos al nacer, que tienen el mismo riesgo.

“Hemos descartado que se trate de factores genéticos; no es que la madre le herede esta condición a su hijo a través de su ADN. En cambio, sí sospechamos de modificaciones químicas (epigenéticas) que ocurren en el ADN durante la gestación y que ocasionarían la disfunción placentaria. Es lo que queremos comprobar en este estudio”, indica.

Encontrar en la placenta marcadores precisos, que permitan identificar qué niños tienen predisposición a desarrollar estas patologías, sería un gran avance, pues permitiría hacer un trabajo de prevención.

Las madres de niños que nacen pequeños suelen sobrealimentarlos para que alcancen rápidamente el peso y la talla de uno normal, y con eso sólo logran empeorar esta condición. Si se conocieran previamente estos antecedentes -a partir de los datos extraídos de la placenta- podríamos orientarlas, para que el aumento de peso del niño fuera acotado, evitando el riesgo de que esas enfermedades se manifiesten”, finaliza la investigadora.

¡Qué importante esta información! y qué necesario es tener todas las herramientas para cuidar mejor a nuestros hijos. Un abrazo, Mane.

Dejar un comentario 20 febrero, 2012

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