Etiqueta: Libros

Un día para las mujeres ofrece hoy la Feria del Libro de Santiago

Lanzamientos sobre diversos temas, desde astrología y sanación hasta Víctor Jara, en una jornada donde ellas no pagan.

Entrada gratuita y un especial programa de actividades, ofrece este miércoles a las mujeres la 31ª Feria Internacional del Libro de Santiago, que se presenta en el Centro Cultural Estación Mapocho.

En primer lugar destacan las presentaciones de los libros: “Me lo dijo un sueño” de Edna Elgueta Wenderlend, “La sonrisa de Víctor Jara” de Jorge Coulón y “Sanaciones Milagrosas” de Lita Donoso. Este último, un texto que enseña ejercicios para eliminar cualquier mal del cuerpo, desde el más simple hasta aquellos que los médicos diagnostican como irreversibles.

Además, la astrología estará presente por partida doble en esta jornada. A las 17:00 horas las asistentes podrán conocer que les deparará el año en “Horóscopo 2012″, el libro de la tarotista y numeróloga Paula González. Y a las 19:30 horas, María de los Ángeles Lasso presentará su libro “Horóscopo Chino 2012, año crucial para la humanidad”, donde anuncia, entre otras cosas, que “un importante comunicador morirá de forma sorpresiva”.

Para las amantes de la cocina, la chef Virginia de María presentará su primer trabajo escrito, “Momentos”, a las 18:30 horas, donde plasmó todo su conocimiento culinario en una guía para saber qué y cuándo cocinar con ingredientes sencillos y preparaciones creativas.

A  ver si animan!!! Cariños, Cote.

Via El Dínamo.

Dejar un comentario 2 noviembre, 2011

Hélène Berr: Escribir para no olvidar

A sus 21 años, Hélène Berr (1921-1945) tenía todo lo que una jovencita parisina de la época hubiera querido: una familia bien constituida y económicamente solvente, asistía a clases de literatura inglesa en la Sorbona, trabajaba en la biblioteca de la universidad, donde leía a sus autores favoritos, tenía pretendientes y un grupo de amigos con los que tocaba o escuchaba música clásica, discutía sobre poesía y recorría sin preocupaciones las calles de París. Fue en ese contexto que inició este Diario (Anagrama, $ 27.000). Y es esa perfecta rutina burguesa la que está registrada en las primeras páginas. Cuando empezó a escribir, en abril de 1942, el nazismo ya se había dejado caer en buena parte de Europa, incluida Francia. Sin embargo, por lo que se deduce de sus escritos, Hélène parecía no tener conciencia de lo que ocurría a su alrededor. O quizás sí, y por lo mismo prefería evadirse escribiendo trivialidades. En su burbuja parisina, la amenaza del Tercer Reich se veía lejana. El hecho de ser ciudadana francesa, hija de un prestigioso empresario químico, le hacía creer que, pese a ser judíos, ella y su familia tenían inmunidad. Cuánto se equivocaba.

El primer golpe está consignado el 1 de junio de 1942, cuando Hélène menciona por primera vez la octava ordenanza alemana, que obligaba a todos los judíos mayores de seis años a llevar cosida en un lugar visible de sus ropas la estrella judía. A partir de ese momento su vida comienza a resquebrajarse. Debido a que tenía la estrella sólo prendada con alfileres a su chaqueta, arrestan y deportan a su padre a un campo de concentración.

Desde ahí, el relato se torna gris y vertiginoso. Mediante agudas observaciones, alternadas con delicados relatos de sus quehaceres cotidianos, describe el desmembramiento de su familia y su grupo de amigos, cuestiona la débil posición de la Iglesia frente al nazismo y desmitifica la resistencia francesa.

Pero el horror no la paraliza. Por el contrario, redobla sus esfuerzos para sostener su rutina de música y literatura y sumar a ello el trabajo voluntario con niños judíos que han quedado solos. También, para seguir llevando registro de todo esto en un relato tan tierno como estremecedor, que abarca hasta marzo de 1944 y que, como ella misma descubre hacia el final, tiene dos objetivos: “Está la parte que escribo por deber, para conservar recuerdos de lo que deberá contarse, y está la escrita para Jean (su novio), para mí y para él”.

El Diario de Hélène Berr es un valioso documento histórico y, al mismo tiempo, pudo ser el punto de partida de una brillante carrera literaria. Porque Hélène era una ávida y sensible lectora. Su diario está particularmente bien escrito. Sin embargo, al terminarlo, el lector comprende que eso es lo que menos importa.

Saludos, Coté.

Fuente: http://www.latercera.com/

Dejar un comentario 16 julio, 2010

Campaña recolección de libros

150 jardines infantiles perdieron el 27 de febrero sus bibliotecas y materiales de estudio. Es por esto que la red de Salas Cunas y Jardines Infantiles Vitamina y Junji, con el apoyo del Ministerio de Educación lanzaron esta mañana la campaña “Regala un cuento. Reconstruye un sueño”, que busca recoletar libros para los jardines de la VII y VIII región.

La idea es realzar la importancia del Día del Niño y darle un nuevo sentido, ya que este año es especial pues se conmemoran veinte años desde que Chile ratificó la Convención de los Derecho del Niño.

“Junto con darle un apoyo a los niños de nuestros jardines en las zonas afectadas por el terremoto, también buscamos realzar la importancia del Día del Niño, sobre todo en este 2010, cuando se celebran 20 años desde que el Estado de Chile ratificó la Convención de los Derechos del Niño. En ese sentido, es fundamental que se facilite el derecho a la educación y mediante la recolección de estos libros de cuentos, ayudamos a eso”, aseguró la Vicepresidenta Ejecutiva de Junji, Ximena Ossandón.

Hasta el 4 de agosto se recepcionarán los libros, los cuales pueden ser entregados en todos los centros Vitamina y en los centros regionales Junji. La meta es lograr entregar a cada jardín afectado una biblioteca que tenga un mínimo de 50 libros infantiles. No importa si son nuevos o usados, pero deben estar en buen estado.

Una gran oportunidad de solidarizar con los niños y sus jardines.

Saludos, Coté.

Fuente: http://www.paula.cl/

Dejar un comentario 15 julio, 2010

Paula Ilabaca: La joven promesa de la poesía chilena

De niña pequeña, lloraba cuando tenía que leer. Pero desde Mujercitas a los 9 años, no pudo parar de leer ni escribir más. Paula Ilabaca, la reciente ganadora del Premio de la Crítica de la Universidad Diego Portales por el libro de poesía La Perla Suelta, eso sí, aquí abre pedacitos de su vida. Una llena de aventuras, performances, perlas -sueltas, falsas y para comer- , alumnos, policías y poemas.

La chaqueta azul marino que cuelga en la silla de la oficina y tiene la placa de la PDI dice su nombre: Paula Ilabaca. Paula Ilabaca, profesora de comunicaciones, encargada de la gestión cultural y perito documental de la institución policial. Paula Ilabaca (31), quien hoy martes anda bien peinada, con botas con taco y tiene fotos de su familia y una postal de Gabriela Mistral al lado de su computador en la Escuela de Investigaciones en Pajaritos.

Paula Ilabaca que a principios de junio estaba al otro lado del mapa, de vacaciones en España junto a dos amigas y que un buen día, en un hostal de Madrid recibió un mail de la Universidad Diego Portales que decía:“Necesitamos encontrarte urgente porque has sido la ganadora del Premio de la Crítica de la UDP por tu libro de poemas “La Perla Suelta”, publicado por editorial Cuarto Propio a fines de 2009″.

Entonces Paula que tiene los ojos grandes y vivos, lloró de felicidad. También de desconcierto. Porque era la primera vez que ella, licenciada en letras y en educación de la Universidad Católica, autora del libro “Completa” (2003), “La Ciudad Lucía” (2006) y “La Perla Suelta” (2009) y poeta de diversos libros de antologías, recibía un premio tras diez años de escritura. Porque lo recibía además por “La Perla Suelta” que era bien suelta. “El libro más warrior que he sacado”.

Desde que lo había publicado, Paula había leído sus poemas haciendo las performances que siempre hace. En México, antes de leer un pedacito del libro en una ceremoniosa ronda de lecturas en el Instituto Geográfico de Ciudad de México, lanzó perlas que compró en Rosas en Santiago al piso, entre sus auditores. Y ahora en España, en la acción poética 31 Balas de Plata, se tragó un vaso lleno de perlitas plateadas para pasteles antes de leer: “Más allá, en otro espacio o bajo otro estado, el rey está profundamente dormido. Y no escucha. Y no siente. Y no sabe que la suelta espera y espera el momento justo en el que se hará la linda, para luego escapar”.

La marca de mujercitas
Lloraba la niña Paula a sus ocho años cuando tenía que leer un Papelucho para segundo básico. Lloraba, y su mamá, que se sentaba a su lado para ayudarla, le dijo un día: “Paulita, esto no puede ser. En esta casa se lee. Vamos a comprar un libro que va a ser para ti”. En la casa de dos pisos de La Florida, con papá detective, mamá secretaria y dueña de casa y tres niños -Paula, Daniela (29) y Fernando (22)-, se leía. Había una biblioteca con literatura chilena, poesía y libros de arte. El televisor pasaba la mayor parte del tiempo apagado. Por eso, su madre fue a San Diego con su hija mayor y le regaló un libro gordo de 300 páginas: Mujercitas. Paula lo leyó un verano y no lo soltó más. Tenía 9 años. “Me marcó mucho Josephine, la escritora, porque escribiendo lograba cosas, viajaba, se iba de la casa”. Entonces empezó a leer. Leer, leer, escribir y escribir. Primero, un diario de vida lleno de detalles. “Hoy fuimos con mi familia al Cajón del Maipo y comimos pollo asado”. Y después, cuando había descubierto la poesía de Huidobro, ya tenía 12 años y le gustaban algunos compañeros, poemas. Instaló en su pupitre un cartel que decía: “Escritora trabajando”, y elaboraba algunos para los amigos que vinieran a contarle sus historias de amor. “Empecé a escribir poesías, sin saber. Cuando me rimaban, las rayaba para que no rimaran tanto. Tenía el deber de que los poemas rimaran, porque así salían en los libros del colegio, pero Huidobro no rimaba. Entonces, ¿qué escribía yo?”, recuerda ella.

Grandes mujeres chilenas. Inquietas y decidas.

Saludos, Coté.

Fuente: María Paz Cuevas, Revista Ya, suplemento de diario El Mercurio – http://diario.elmercurio.com/

Dejar un comentario 6 julio, 2010

“La lista de libros obligatorios me da dolor de estómago”

Algo estamos haciendo mal los adultos a la hora de incentivar la lectura de los niños. Si bien hay un mercado más amplio, mayor oferta de títulos, más bibliotecas, los niños lectores no aumentan.

Eliana Pasarán, subgerenta de obras para niños y jóvenes del Fondo de Cultura Económica (FCE), la casa editorial más grande de México, cree que efectivamente “se ha abierto más el mercado para niños y jóvenes”, lo que sin embargo, no implica que “exista un crecimiento”.

La clave para que efectivamente aumenten pasa por un mediador capacitado para ello. “De nada sirven los libros en la casa o en los colegios si no hay un mediador. Si la persona que los ayudará en el mundo de la lectura no es apasionado por los libros no va a lograr que el niño sea un apasionado por la lectura”, dice Pasarán.

La especialista mexicana dice que esos libros se deben sacar de las cajas y disponerlos para que los niños puedan tener “un acceso lúdico” a ellos.

Otra actitud que atenta contra el placer de la lectura es asociar esta acción a una calificación. “Cuando tú te lees, no esperas que te pregunten si comprendiste la historia, o cuál es el personaje principal. Lo que quieres es compartir tu experiencia, qué te gustó, qué no, cómo hubieras dejado el final. Desafortunadamente, siempre la literatura infantil está ligada a pruebas. Y eso es de mi punto de vista absurdo”, critica. “Los libros se pueden tomar como base para aprender literatura, pero de nada sirve si es una obligación que viene ligada a un examen”.

Incluso cuando se le menciona que en los colegios se entrega una lista de libros denominada “de lectura obligatoria”, replica: “…Es que me dices eso y me da dolor de estómago. Con eso, ya partieron mal”.

A los niños, dice Pasarán, hay que iniciarlos en el mundo de la lectura desde que son pequeños, mucho antes de que empiecen a leer, con libros que contengan imágenes y láminas. “Los adultos pueden ir inventando historias con eso. Es muy importante la voz, el contacto filial que se establece con la lectura”.

Cuando ya son más grandes y saben leer, hay que motivarlos con títulos que parezcan entretenidos. Conocer qué les gusta. “Hay que dejar una gran cantidad de libros a su alcance, esperando el momento en que él se acerque a ellos. También es una cuestión de contagio, que quienes están a su alrededor también lean y hablen de los libros que están leyendo, no que él lo haga por obligación, sino por gusto. Hablarles igual como si le comentaras un libro a un amigo. ‘Leí esta historia y me encantó. Se trata de un detective…’ despertar su curiosidad”, señala.

Para ello, las historietas, cuentos y cómics también sirven.

Muy buenos consejos para quienes viven el día día con la lucha de la lectura con sus hijos.

Un abrazo, Mane.

Fuente: http://www.lanacion.cl/

Dejar un comentario 9 junio, 2010

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