Etiqueta: Padres
Recientes investigaciones comprobaron que un niño puede aprender frente a la pantalla tanto como leyendo un libro. ¿La condición? Que los padres dialoguen constantemente con el menor sobre el contenido, desde videos educativos a noticieros.
Que es malo exponer a los niños a ver televisión aleatoriamente, lo sabemos. Y que los videos educativos son buenos, también. Pero -contrario a lo que podría pensarse-, no todo sobre sentar a los niños frente a la pantalla está dicho. Porque la experiencia frente al televisor podría resultar para los niños tan educativa como leer un libro.
La clave, según un grupo de sicólogos estadounidenses, está en la mediación que hagan los padres sobre el contenido. Un experimento realizado en la Escuela Peabody de la Universidad Vanderbilt (Tennessee), especializada en Educación y Desarrollo Humano, comprobó que los videos educativos (no así cualquier programa) pueden llegar a tener el mismo impacto de los libros sobre el aprendizaje.
Lo que revierte la percepción negativa de sentar a los hijos a ver televisión -aunque sean preescolares-, según los doctores a cargo del experimento, es hacer del rato frente a la pantalla una instancia de diálogo. Que el adulto incite al niño a resolver las situaciones que se presentan, a retener las palabras nuevas que escucha en la historia y a desarrollar un grado de conocimiento acorde a su edad.
La mediación es lo que importa
El experimento -pionero en su tipo, aunque parezca increíble- consistió en dividir a 80 niños de tres años en cuatro maneras distintas de ver un mismo video: solos, con un adulto al lado (pero sin comentar nada), con una actriz incorporada en el video que guiara la experiencia de los niños y la cuarta, con un adulto que constantemente pausara el video y les hiciera preguntas.

Luego, al hacerles pruebas de comprensión y de vocabulario incluido en el video, los niños que matuvieron constante interacción con los adultos tuvieron los resultados más altos y registraron la mayor alza respecto al test previo. Aquellos que vieron la historia que contenía una interlocutora, apenas alcanzaron resultados promedio.
Los especialistas aconsejaron a los padres hacer ciertas preguntas específicas e involucrarse en la experiencia, en vez de dejar a los niños frente a la pantalla e ir a hacer algo más -que es lo que ocurre usualmente en las casas-. Y esto, según la sicóloga infantil Fernanda Orrego, de Vida Integra, “va ayudando al proceso cognitivo, mostrando lo relevante del video y enfatizando aquello que al adulto le parece importante que el niño aprenda”. El pausar el video e intervenir constantemente ayuda al menor a desarrollar su capacidad para seleccionar lo prioritario de lo irrelevante, a ligar eventos y comprender secuencias lógicas.
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25 enero, 2012
Considerado un tema tabú para los padres en todas las latitudes, investigaciones demuestran que de manera inconsciente todos tienden a privilegiar a un hijo sobre el resto de sus hermanos. Hablamos de un favoritismo con fuerte raigambre evolutiva y que no opera igual para padres que para madres.
LOS dos hijos pequeños de Claudio (45) juegan inagotables a su alrededor: saltan, pelean, se tiran tierra y compiten para ver cuál de ellos logra llamar primero la atención del papá. Pero Claudio no para de hablar de su hijo mayor, Pablo, quien acaba de pasar a segundo año de Medicina y se ha transformado en el “orgullo” de la familia. “Es que el Pablo siempre fue estudioso, es el mayor y da el ejemplo a sus hermanos menores…Ya pues, niños, sosiéguense”, dice el papá, esta vez con un tono más enérgico.
“¿Favorito el Pablo? Noo, para nada” agrega tajante Claudio ante la pregunta de rigor y, acto seguido, se lanza con una larga teoría acerca del amor de los padres a sus hijos, que los hijos siempre serán todos iguales y que diferencias, si las hay, es porque los hijos también son diferentes. ¿Qué opina? ¿Tiene usted un hijo favorito? Lo más probable es que su respuesta, al igual que la de Claudio, sea que no. Porque sin que siquiera los papás nos percatemos de esta pequeña “mentira piadosa”, en todas las culturas y latitudes los papás intentan ocultar el favoritismo que sienten sea por el hijo mayor, el menor, por la única niñita o el varoncito de la familia.
Las investigaciones aclaran que es perfectamente normal que usted o yo tengamos un hijo favorito: es un mecanismo evolutivo que garantiza la supervivencia del que tiene mejores oportunidades. Se suma una serie de situaciones relacionadas con el traspaso de nuestros genes a la siguiente generación. El orden de nacimiento, si es usted hombre o mujer, y hasta el aspecto físico influyen en el favoritismo que los padres llegan a desarrollar por alguno de sus hijos. Pero los estudios también advierten que el favoritismo trae consecuencias que marcan tanto al hijo predilecto como a los hermanos.
Predilección escondida
Un reciente estudio de la Universidad de California, en Davis, siguió durante tres años a un grupo de casi 400 hermanos con sus padres. Todos debían responder preguntas acerca de la relación con sus hijos, pero, además, sus reacciones fueron registradas en video durante la investigación.
El 65% de las madres y el 70% de los padres mostraban preferencia por algún hijo, cifras que son bajas si consideramos que los padres intentaban esconder sus preferencias cuando eran entrevistados o estaban siendo filmados por el investigador, advierte el mismo estudio. Jeffrey Kluger, autor de The Sibling Effect: what the bonds among brothers and sisters reveal about us, llega incluso a señalar en dicho texto que “el 95% de los padres tiene un hijo preferido, y el otro 5% miente”. Los hijos, agrega, también saben esto y por eso no es de extrañar que desde pequeños compitan con sus hermanos para ganar la atención de los padres, como muestran los hijos de Claudio, que no cesan de sabotear al papá mientras relata los logros de su hijo mayor.
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18 enero, 2012
Una mala relación madre e hijo deja huellas físicas. Una investigación de la U. Estatal de Ohio (EE.UU.) demostró que el tipo de relación emocional que se establece entre ambos puede hacer la diferencia entre un adolescente obeso y otro de peso normal.
Para probar su hipótesis seleccionaron a 977 menores nacidos en 1991, de los que obtuvieron datos de la relación con sus madres, mientras iban registrando el Indice de Masa Corporal (IMC) de los menores. Así, comprobaron que mientras menos sensibilidad tenía la madre por las necesidades emocionales de su hijo, es decir, menor capacidad para reconocer el estado emocional de su hijo y responder a el acertadamente, más riesgo tenía éste de ser obeso a los 15 años. De los menores que tenían relaciones de mala calidad, un 25% era obeso, contra un 13% de los que tenían vínculos más estrechos con sus madres.
Los expertos ya habían demostrado la existencia de un vínculo entre padre-hijo y peso corporal. A comienzos de año publicaron otro estudio que encontró que los niños que no tenían una relación emocional segura con sus padres presentaban mayor riesgo de obesidad a los cuatro años. Pero el nuevo estudio establece que el riesgo persiste hasta los 15 años.
Sarah Anderson, autora de ambos estudios, explica que el sistema límbico del cerebro controla la respuesta al estrés. Pero también el ciclo sueño/vigilia, hambre, sed, y una variedad de procesos metabólicos mediante la regulación de hormonas. Así, una buena respuesta frente al estrés influye en la forma en que los niños duermen y comen, dos factores que también están relacionados con la obesidad: el niño que no maneja bien el estrés duerme menos y come más.
El estudio dice que los esfuerzos por prevenir la obesidad deben incorporar estrategias que mejoren el vínculo madre-hijo, más allá de la asociación comida y ejercicio.
¡Nuestros hijos esperan lo mejor de nosotras! Cariños, Mane.
Fuente: Tendencias La Tercera
6 enero, 2012
Chicas, no me van a negar, en algún momento sus padres les han dado el sermón de sus vidas por estar con ese chico que ellos no aprueban, pero que a ustedes les quita el sueño. Y semejante situación, que enfada y saca lo peor de ambas partes, puede generar conflictos épicos al más puro estilo de novela mexicana. ¿O no?
Con lo complicado que es encontrar al chico que te haga temblar las rodillas y te trate como princesa, tener además, que agregarle la cara de pocos amigos que ponen tus papás cuando saben que sales con el… Wow…Sí que no hay nada peor.
Y ok, ya gritaste, lloraste, te peleaste con tus padres y con tu chico…y al final todo sigue igual…o peor… ¡Nada de eso! Sí realmente quieres convencer a tus papás que tienen motivos de sobra para confiar en ti y dejar a tu juicio tus decisiones con respecto a tu vida amorosa, tienes que contraatacar con madurez.
Entonces: ¿Qué hacer si tus padres no aceptan a tu novio?
Primero lo primero, no mientas. Si tus padres te han visto salir con este chico, y te han dicho que no quieren verte involucrada con él, y tú prefieres mentirles para evitar problemas…cuando se enteren, adiós alternativas. Te quedarás sólo con el recuerdo.
Si tus padres ya lo saben, y se pusieron de mil colores, y te dicen las palabras que ninguna chica quiere escuchar “No quiero que salgas con él”, no te dejes llevar por la cólera o la frustración. Actúa calmadamente y pregúntales sus motivos, hazles saber, que realmente te importa su opinión.
- Si sus motivos son por el miedo a que te suceda algo, conversa serenamente con ellos y tranquilízalos, recordándoles “lo bien que te han criado”.
- Si son “celos”, no hay más vuelta que darle. Tienes que llegar a la negociación. En este punto, no queda de otra que adecuarte a sus condiciones, mientras lo van conociendo y se van haciendo a la idea.
Si después de esto, tus padres aunque sin estar muy convencidos, no te dan ni un sí ni un no, deja que conozcan a tu novio y crucen un par de palabras. Eso sí, date una mano, y prepara a tu novio para que dé la impresión que tus papas quieren ver desde la primera vez.
Si por el contrario, después de haber puesto la cara más madura que se te pudo ocurrir, ellos siguen “cerrados” sin darte ninguna razón consistente, pide ayuda. Sí, ahora necesitarás todos los refuerzos que puedas conseguir. Tu hermana o tu hermano mayor, tu tío favorito, la tía que siempre llega a casa, el abuelo a quien nadie puede decirle que no…Todas las personas con las que sepas de antemano que puedes confiar. Ellos pueden ir “sutilmente” influyendo en el cambio de opinión de tus padres.
Ten por seguro, que trabajando minuciosa e incansablemente, en poco tiempo, no tendrás que preocuparte más que de ser feliz.
Mucha atención, si tu padres te responden que este chico no te conviene, si al querer buscar apoyo en otros, también te piden que lo dejes, si conversas con tus amigos y ellos tampoco lo aprueban…Es probable que el problema entonces, sea tu chico. Es importante que seas objetiva y analices qué puede ir marchando mal.
Por Yuriko Yampufe en imujer.com
22 julio, 2011

Alguna vez te sorprendieron tus hijos en un momento de intimidad o te complicas demasiado y ya no disfrutas porque piensas que tus hijos te puedes escuchar. ¡No te preocupes! Puedes superar el proceso, a veces parece difícil, pero es un tema que todos los padres deben conversar y enfrentar.
La Psicóloga y experta en Sexualidad Humana explica que “si los padres van a tener relaciones cuando los niños están en casa y despiertos, tienen que buscar la forma de tener momentos de privacidad. Por ejemplo, enséñelos a llamar la puerta y pedir autorización para entrar a la pieza.” Si los padres acostumbras a tocar la puerta de una habitación donde hay alguien más, a no entrar al baño cuando está ocupado, etc., los niños incorporan el respeto por la intimidad de los padres y la propia desde pequeños.
Si alguna vez fuiste sorprendido por tus hijos en momentos de intimidad o te complicas…
¿Cómo debo reaccionar? No olvides que si tus hijos los descubren teniendo relaciones sexuales no tendrá consecuencias psicológicas para el niño (siempre y cuando la escena no sea violenta). Sin embargo, entendemos que ese momento es incómodo y quisieras evitarlo, pero más importante es que sepan que la actitud de los adultos es determinante para que el pequeño procese esa experiencia de manera positiva y sana.
Algunos consejos: una vez que han sido sorprendidos, deben mantener la calma y actuar con la mayor naturalidad posible. Traten de no separarse bruscamente como si estuvieran haciendo algo malo.
Lo más probable es que tu hijo haga preguntas automáticamente. Respóndele de forma clara y sencilla. No dejen respuestas para después, esto puede generar inseguridad en el niño.
Si tu hijo tiene entre 3 a 5 años debes saber que ellos ya manifiestan curiosidad sexual, entonces si se enfrentan a una escena íntima y ustedes reaccionan con tranquilidad, sus hijos manifestarán una curiosidad sana. Pero si los retan o gritan, esto puede causar consecuencias negativas como creación de miedos, anular su sana curiosidad e impedir el desarrollo normal de su sexualidad infantil.
Ahora, si está entre los 6 y 9 años recuerda que empiezan a cuestionarse la sexualidad entre pares y les interesa la relación afectiva que existe entre sus padres, por lo tanto, aunque no los hayan descubierto ustedes deben hablar en familia de qué es la sexualidad, qué es bueno, etc.
Espero les sirva! Un abrazo, Mane.
Fuente: Revista Carrusel.
11 marzo, 2011
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